En un foro internacional celebrado en la Ciudad de México, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, emitió una fuerte condena hacia las políticas migratorias de Estados Unidos, calificándolas de criminalizadoras y expresando profunda consternación por las vidas perdidas en operativos de la agencia ICE. El evento, que reunió a alcaldes y autoridades de diversas ciudades del continente americano bajo la organización del Mayors Migration Council, sirvió como plataforma para que Brugada reafirmara el compromiso de la capital mexicana con una gestión migratoria humana y solidaria.
Bajo el lema "ningún ser humano es ilegal, y migrar no es un delito", Brugada Molina hizo un llamado a la solidaridad y al respeto irrestricto de los derechos humanos, subrayando la importancia de abordar la migración desde una perspectiva de dignidad. En su participación en el panel "Gestionar la Migración con Dignidad, Construyendo Coaliciones entre ciudades", enfatizó la necesidad de políticas migratorias más inteligentes y coordinadas a nivel regional.
La mandataria capitalina recordó que la Ciudad de México tiene profundas raíces en la migración, siendo ella misma un reflejo de la historia de peregrinación y fundación de México-Tenochtitlan. Esta herencia, señaló, se manifiesta en el crecimiento del casi 50 por ciento en el número de residentes extranjeros en la última década, provenientes de diversas partes de América, lo que subraya la urgencia de fortalecer la cooperación regional.
En cuanto a las acciones concretas de su gobierno, Brugada detalló la duplicación de la capacidad de refugios y albergues públicos, asegurando alojamiento digno, alimentación, atención médica y apoyo psicológico. Además, se implementaron brigadas humanitarias y una ventanilla de atención para identificar y satisfacer las necesidades específicas de las personas y familias migrantes.
Durante el primer semestre del año en curso, la Ciudad de México brindó asistencia a más de 5 mil 600 personas migrantes, ofreciendo servicios integrales que incluyen alojamiento, atención psicológica, acceso a la salud y vinculación con programas sociales. La operación del Padrón de Huéspedes fue destacada como un mecanismo clave para facilitar el acceso a derechos y servicios.
Brugada reiteró la garantía de acceso a la salud y educación para niños, niñas y adolescentes migrantes, insistiendo en que ningún trámite administrativo debe convertirse en una barrera para el ejercicio de derechos fundamentales. "No hay nada más injusto e inhumano que convertir un trámite administrativo en un obstáculo para los derechos de una niña o de un niño", sentenció.
El trabajo coordinado con más de 40 organizaciones de la sociedad civil, albergues, universidades y organismos internacionales fue reconocido como esencial para ofrecer una atención integral. Se mencionó también la implementación de estrategias de apoyo para migrantes retornados desde Estados Unidos y protocolos especializados con perspectiva de género.
Como parte de los anuncios, la Jefa de Gobierno informó sobre la creación de un Centro Multiservicios para Personas Migrantes, que centralizará servicios de salud, orientación jurídica, programas sociales, vivienda y vinculación con organizaciones civiles en un solo lugar.
En el mismo foro, Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá, Colombia, compartió la perspectiva de que la migración, gestionada con una visión de integración, representa una oportunidad de desarrollo. Destacó que Bogotá ha acogido a cerca de un millón de migrantes venezolanos en los últimos nueve años, y que garantizarles acceso a servicios fortalece la economía y atrae talento.
Galán reconoció los retos como la xenofobia y la integración social, pero enfatizó que una gestión basada en evidencia puede convertir la migración en un motor de desarrollo. La experiencia bogotana, dijo, demuestra que la inversión en servicios básicos para migrantes repercute positivamente en la actividad económica y la cohesión social.
Por su parte, Mario Bergara, intendente de Montevideo, Uruguay, coincidió en que la movilidad humana debe abordarse desde una perspectiva de derechos humanos y desarrollo. Retomó las palabras de Brugada, señalando que la migración es parte de la búsqueda de bienestar y felicidad, y recordó la historia de Montevideo, construida por generaciones de migrantes.
Claudio Orrego, gobernador de la Región Metropolitana de Santiago, Chile, expuso los desafíos que enfrenta su región, que concentra al 58 por ciento de los más de 1.1 millones de migrantes en Chile. Señaló que el reciente aumento de flujos migratorios ha coincidido con una crisis de seguridad, lo que ha propiciado discursos que asocian erróneamente la migración con la delincuencia, un fenómeno que, según él, requiere un abordaje basado en datos y políticas públicas efectivas.
El encuentro sirvió para visibilizar las distintas realidades y desafíos que enfrentan las ciudades americanas ante los flujos migratorios, y para reafirmar la necesidad de un enfoque colaborativo y humano para gestionar estos fenómenos, reconociendo la migración no como un problema, sino como una oportunidad para el desarrollo y la construcción de sociedades más inclusivas y prósperas.