El asfalto mexicano se ha convertido en un hervidero de motocicletas. Más de 9 millones de unidades circulan a diario, transformando la movilidad urbana y ofreciendo alternativas económicas y rápidas a millones de mexicanos. Sin embargo, este auge, impulsado por plataformas de reparto y la necesidad de economizar, ha destapado una crisis latente: la urgente necesidad de una cultura vial robusta y el uso generalizado de equipo de protección certificado para frenar la ola de accidentes.

Antonio Rosas, gerente de Cultura Vial en GS Motos, advierte que la mera venta de motocicletas ya no es suficiente. Las empresas deben asumir la responsabilidad de formar conductores seguros y conscientes. "El interés de los fabricantes o comercializadoras no debe ser solo vender motocicletas; tenemos que acompañar a las personas para que aprendan a conducir de manera segura y responsable", enfatiza Rosas.

GS Motos, pionera en esta cruzada, opera la única academia de manejo afiliada a una comercializadora en el país. Durante una década, han egresado más de 100 mil motociclistas de sus programas, que integran teoría, práctica en pista y conducción supervisada en entornos reales. Tan solo en los últimos dos años, la academia ha atendido a 50 mil personas, y actualmente capacita a 25 mil motociclistas anualmente, un reflejo del creciente compromiso de los usuarios por profesionalizar su conducción.

La Cultura Vial: Una Asignatura Pendiente

Para Rosas, la educación vial ha sido relegada a un segundo plano, casi desaparecida de los programas escolares. "Hace varios años prácticamente desapareció de los programas escolares, pese a que la movilidad involucra a todos los usuarios de la vía pública", lamenta. Subraya que la cultura vial no es una responsabilidad exclusiva del motociclista, sino que abarca a peatones, automovilistas, ciclistas y al transporte público. Todos comparten el espacio y, por ende, las responsabilidades.

El especialista insiste en que el crecimiento del motociclismo debe ir de la mano con políticas públicas que reinstauren la educación vial desde la enseñanza básica. Además, es crucial fortalecer la colaboración entre autoridades, el sector privado y la sociedad civil. GS Motos, consciente de esto, impulsa programas infantiles dirigidos a niños de seis a doce años, buscando sembrar desde temprana edad hábitos de movilidad segura y respeto por las normas de tránsito.

Equipo Certificado: Un Salvavidas en el Asfalto

Más allá de la capacitación, el uso de equipo de protección certificado se erige como un pilar fundamental para mitigar la gravedad de las lesiones en caso de accidente. La Asociación Mexicana de Fabricantes e Importadores de Motocicletas (AMFIM) estima que un equipo certificado puede reducir el riesgo de muerte hasta en un 40% y el de lesiones craneales graves en un 70%.

El casco con certificación DOT (Department of Transportation) es el estándar mínimo indispensable, garantizando que el producto ha superado rigurosas pruebas internacionales de resistencia e impacto. Sin embargo, la protección debe ser integral: guantes especializados, chamarras con protecciones en espalda, hombros y codos, así como pantalones y botas que cubran el tobillo, son elementos esenciales diseñados para minimizar el daño en una caída.

"El riesgo siempre existirá cuando se conduce cualquier vehículo. Lo importante es reducir los peligros mediante capacitación, conducción responsable y equipo adecuado", reitera Rosas. A pesar de la percepción de que el equipo certificado es costoso, existen opciones urbanas accesibles, con precios que oscilan entre 2 mil 500 y 5 mil pesos, considerablemente por debajo de los equipos de competición.

Hacia una Movilidad Segura y Convivencia

El imparable crecimiento del motociclismo también demanda una adaptación de la infraestructura vial y un fomento de la convivencia armónica entre todos los usuarios de la vía pública. La construcción de una movilidad segura es un esfuerzo colectivo que involucra a autoridades, fabricantes, distribuidores y, sobre todo, a los usuarios.

Antonio Rosas concluye con una reflexión contundente: "El verdadero motociclista no es quien conduce una moto, sino quien entiende que la seguridad comienza antes de encender el motor". Ante un mercado que continuará su expansión, el reto principal no será solo satisfacer la demanda, sino asegurar que este crecimiento vaya acompañado de una sólida educación vial, equipamiento certificado y una cultura de prevención que reduzca drásticamente la siniestralidad en las calles y carreteras del país. La falta de estas medidas, en un contexto de inseguridad creciente, podría convertir el auge de las motocicletas en una tragedia nacional.