La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha lanzado una advertencia contundente sobre el futuro demográfico y económico de la región: el llamado bono demográfico, ese periodo de bonanza donde la población en edad de trabajar supera significativamente a la dependiente, está a punto de expirar.
Según las proyecciones más recientes del organismo, la "ventana de oportunidad" para América Latina y el Caribe se cerrará formalmente en 2028. Este fenómeno, que ha permitido a muchas naciones de la región experimentar un crecimiento económico impulsado por una fuerza laboral joven y en expansión, está llegando a su fin, planteando desafíos significativos para las próximas décadas.
En el caso específico de México, la situación es aún más apremiante. Las estimaciones de la Cepal sugieren que el punto de quiebre, donde la población económicamente dependiente (niños y adultos mayores) comenzará a crecer más rápido que la población en edad de trabajar, se alcanzará antes de que concluya la presente década, es decir, antes de 2030.
El Fin de una Era Económica
El bono demográfico, también conocido como dividendo demográfico, ocurre cuando la tasa de fertilidad disminuye y la proporción de personas en edad de trabajar (generalmente entre 15 y 64 años) es mayor que la de las personas dependientes (menores de 15 y mayores de 64). Durante este periodo, una mayor fuerza laboral puede impulsar la producción, el ahorro y la inversión, generando un crecimiento económico sostenido.
Sin embargo, la Cepal señala que esta fase es temporal. Una vez que la generación numerosa que impulsó el bono envejece, la proporción de personas mayores aumenta, incrementando la carga sobre los sistemas de pensiones, salud y seguridad social. Si los países no han logrado capitalizar este periodo para invertir en capital humano, infraestructura y diversificación económica, el envejecimiento poblacional puede convertirse en un lastre.
México ante el Desafío
La proyección para México es particularmente preocupante. El país ha gozado de un bono demográfico considerable durante varias décadas, lo que ha contribuido a su crecimiento económico. No obstante, la rápida disminución de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida están acelerando la transición demográfica.
El "punto de quiebre" antes de 2030 implica que la proporción de personas que necesitan ser sostenidas por la población trabajadora aumentará. Esto ejerce una presión considerable sobre las finanzas públicas y la economía en general. Si no se implementan políticas adecuadas para fomentar la productividad, la innovación y la creación de empleos de calidad, México podría enfrentar un futuro de crecimiento económico más lento y un aumento de la precariedad entre sus adultos mayores.
Implicaciones y Posibles Soluciones
Las implicaciones de este cambio demográfico son vastas. A nivel económico, podría significar una reducción en la tasa de ahorro, un aumento en el gasto público destinado a pensiones y salud, y una posible disminución en el dinamismo económico si la fuerza laboral no se mantiene productiva.
En el ámbito social, el envejecimiento poblacional plantea retos para la sostenibilidad de los sistemas de seguridad social y la necesidad de adaptar la infraestructura y los servicios a una población de mayor edad. La dependencia de las remesas, por ejemplo, podría volverse más crítica si la población en el extranjero, que envía estos recursos, también envejece.
Ante este panorama, los expertos de la Cepal enfatizan la urgencia de que los gobiernos de la región, incluido México, adopten estrategias proactivas. Estas deben incluir políticas para mejorar la educación y la capacitación de la fuerza laboral actual y futura, fomentar la inversión en tecnología e innovación para aumentar la productividad, y reformar los sistemas de pensiones y salud para asegurar su sostenibilidad a largo plazo.
Además, es crucial promover la participación económica de todos los grupos de edad, incluyendo a los adultos mayores que aún pueden contribuir activamente. La creación de empleos dignos y la promoción de un envejecimiento activo y saludable son pilares fundamentales para mitigar los efectos negativos del fin del bono demográfico.
La advertencia de la Cepal no es un pronóstico fatalista, sino un llamado a la acción. El futuro económico de México y la región dependerá en gran medida de la capacidad de sus gobiernos y sociedades para anticipar y adaptarse a esta transformación demográfica inminente, asegurando que el envejecimiento poblacional no se traduzca en una condición precaria para las futuras generaciones.