El mercado bursátil mexicano enfrenta un paradoxal escenario: abundancia de capital institucional listo para invertir, pero una notable escasez de mecanismos eficientes para conectarlo con empresas que buscan cotizar en bolsa. María Ariza, directora general de la Bolsa Institucional de Valores (BIVA), ha encendido las alarmas al identificar un "cuello de botella" crítico que impide el flujo de recursos de las Afores hacia nuevas Ofertas Públicas Iniciales (OPIs).
El Capital Está, la Conexión Falta
Según Ariza, las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) poseen un capital considerable y un apetito genuino por diversificar sus inversiones. Sin embargo, la complejidad inherente a la inversión directa en empresas de menor tamaño o en aquellas que aspiran a debutar en el mercado accionario, requiere de intermediarios especializados. "Claro que hay demanda, claro que hay liquidez", afirmó Ariza en una entrevista para Expansión. No obstante, subrayó que un inversionista institucional de la talla de una Afore no puede, ni debe, involucrarse directamente en la evaluación y seguimiento de cada potencial emisora.
La solución, según la directiva de BIVA, reside en la creación y fortalecimiento de una "capa intermedia". Esta capa estaría conformada por vehículos de inversión, fondos y administradores de activos con la experiencia y capacidad necesarias para seleccionar, analizar y dar seguimiento a empresas, mitigando así los riesgos inherentes a la inversión.
Tania Santoyo Greene, directora de Banca de Inversión de Capitales de Corporación Actinver, corroboró la visión de Ariza. "Las Afores son el inversionista institucional más grande de nuestro país. Sus recursos crecen exponencialmente y definitivamente, de las reuniones que tenemos nosotros con ellos, existe el apetito, existen los recursos", señaló Santoyo. El desafío, entonces, no es la falta de dinero, sino la ausencia de un puente sólido que conecte ese capital con empresas que presenten historias de inversión atractivas, con potencial de crecimiento y un gobierno corporativo robusto.
Vehículos y Gestores: La Clave Perdida
Ariza enfatizó que la mera existencia de grandes volúmenes de ahorro administrado por las Afores no se traduce automáticamente en inversión en nuevas empresas. La industria financiera mexicana necesita desarrollar activamente fondos, mandatos y otros vehículos de inversión, gestionados por profesionales locales con probada experiencia. Estos mecanismos permitirían descentralizar las decisiones de inversión y facilitar la entrada de empresas de menor envergadura al radar de los grandes capitales institucionales.
"Necesitamos que haya un layer en donde podamos diversificar esas tomas de decisiones", explicó Ariza, identificando esta carencia como uno de los "cuellos de botella más claros" para el mercado. La recuperación de un mercado dinámico de OPIs, según la CEO de BIVA, depende fundamentalmente de mejorar esta conexión entre la inversión institucional y las nuevas emisiones, así como de incrementar la participación del capital local en empresas que actualmente no forman parte del selecto grupo de las mayores compañías cotizadas.
Incentivos Fiscales: Un Impulso, No la Solución Total
La falta de nuevas emisoras se ha convertido en un problema crónico para la bolsa mexicana, agravado en los últimos años por la salida de algunas empresas del mercado. Santoyo, desde Actinver, coincide en que la responsabilidad no recae únicamente en los inversionistas. Las compañías que aspiran a cotizar deben presentar propuestas de valor sólidas, con perspectivas de crecimiento claras, estructuras corporativas fuertes y estrategias convincentes para atraer no solo a las Afores, sino también a otros inversionistas institucionales y al público minorista.
En este contexto, el Paquete Económico 2027 ha propuesto la recuperación y ampliación de un incentivo fiscal destinado a ciertos accionistas que vendan títulos durante una OPI. La Cámara de Diputados ya dio luz verde a un estímulo fiscal del 10% sobre ciertas ganancias derivadas de OPIs, además de un aumento en los derechos de inscripción y vigilancia de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Estas medidas, aún pendientes de aprobación en el Senado, buscan mejorar la competitividad del mercado mexicano.
Ariza reconoció que esta medida fiscal puede ser un factor positivo, incentivando a algunos empresarios a considerar la bolsa como una opción para obtener liquidez, diversificar su patrimonio o financiar el crecimiento de sus negocios. Sin embargo, recordó que un esquema fiscal similar implementado anteriormente no generó el interés esperado. La nueva propuesta, aunque más atractiva, "por sí misma tampoco garantiza que regresen las colocaciones", advirtió.
Santoyo destacó la ampliación de la proporción accionaria que puede beneficiarse del estímulo, pasando del 10% al 25%. Esto es particularmente relevante en México, dada la prevalencia de empresas familiares, y permitiría a sus propietarios monetizar una parte de su patrimonio sin ceder el control total de la compañía. "El decreto por sí solo, por existir, no va a generar una oleada de ofertas públicas iniciales, pero sí elimina una de las excusas más grandes o uno de los 'peros' más grandes que ven estos empresarios", concluyó Santoyo.
Más Allá de lo Fiscal: Preparación y Mecanismos
Si bien el incentivo fiscal aborda una barrera importante, Ariza y Santoyo coinciden en que otros factores siguen siendo cruciales. La preparación intrínseca de las compañías, la solidez de su gobierno corporativo, la liquidez del mercado y, sobre todo, el desarrollo de mecanismos financieros adecuados para canalizar el capital institucional, continúan siendo asignaturas pendientes. La falta de estos elementos, más allá de los beneficios fiscales, representa el verdadero obstáculo para revitalizar el mercado de OPIs en México y permitir que más empresas accedan a financiamiento y crecimiento a través de la bolsa.