Victoria Rodríguez Ceja, en su calidad de gobernadora del Banco de México (Banxico), ha emitido declaraciones tranquilizadoras respecto a la situación económica del país, particularmente en lo concerniente a la estabilidad del peso mexicano y su impacto en la inflación. En una entrevista concedida a El Financiero, Rodríguez Ceja subrayó que, a pesar de las fluctuaciones recientes, el tipo de cambio se mantiene en una posición apreciada en comparación con los niveles observados a principios de año y durante el mes de marzo, un periodo marcado por el estallido de un conflicto geopolítico de gran envergadura en Medio Oriente.
La funcionaria detalló que la Junta de Gobierno del banco central ha analizado la situación y ha concluido que la depreciación del peso frente a los niveles previos no genera presiones inflacionarias adicionales a las ya contempladas en sus proyecciones. Estas proyecciones, afirmó, continúan anticipando una disminución gradual de la inflación, con la meta de alcanzar el 3 por ciento.
Este optimismo se fundamenta, según Rodríguez Ceja, en un bajo nivel de traspaso de las variaciones en el tipo de cambio a los precios de bienes y servicios. Este fenómeno se observa con mayor claridad en un contexto de holgura económica, como el que México está experimentando actualmente, y se ve reforzado por la credibilidad que goza el Banco de México en los mercados.
Actividad Económica en Línea con Expectativas
Al ser consultada sobre los datos económicos más recientes, la gobernadora del Banxico explicó que el comportamiento de la actividad económica ha estado, en términos generales, alineado con las expectativas del instituto central. Mencionó, en particular, la expansión mensual del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de 0.8 por ciento en julio, con datos desestacionalizados. Este dato, señaló, es congruente con una moderación en el ritmo de crecimiento de la economía durante el tercer trimestre del año, en comparación con el trimestre anterior, y se enmarca dentro de la fase cíclica actual.
Bajo esta perspectiva, Rodríguez Ceja afirmó que no se prevén presiones inflacionarias significativas provenientes del lado de la demanda agregada. La economía mexicana, según su análisis, se encuentra en una trayectoria estable que no sugiere un sobrecalentamiento que pudiera derivar en aumentos generalizados de precios.
Incertidumbre Global y Fundamentos Sólidos
Respecto a la persistencia de la incertidumbre geopolítica a nivel global y su potencial incidencia en las condiciones financieras de México, la gobernadora reconoció que la posible prolongación de los conflictos internacionales añade un elemento de riesgo a las previsiones. Estos conflictos, advirtió, podrían generar presiones sobre la inflación en ambos lados de la balanza económica. No obstante, enfatizó que los mercados financieros en México han mantenido condiciones de operación ordenadas y estables.
Rodríguez Ceja destacó la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos del país. Señaló que México cuenta con cuentas externas balanceadas, un nivel adecuado de reservas internacionales y un régimen de tipo de cambio de flotación libre. Este último, explicó, permite que el tipo de cambio actúe como un amortiguador natural frente a choques externos, mitigando su impacto en la economía doméstica.
Diferencias Cíclicas con Estados Unidos
Un punto que mereció especial atención en el comunicado emitido por la Junta de Gobierno del Banxico fue el énfasis en que México se encuentra en una fase distinta del ciclo económico en comparación con Estados Unidos. Al ser interrogada sobre la razón de esta distinción, Rodríguez Ceja expuso que las condiciones macroeconómicas de México difieren de las de su vecino del norte. Por ello, la política monetaria mexicana no debe reaccionar de manera automática a los posibles ajustes en la tasa de fondos federales de la Reserva Federal de Estados Unidos.
La economía estadounidense, según el análisis de la gobernadora, continúa mostrando un mercado laboral robusto y un nivel de actividad económica sólido. Estos factores podrían generar presiones de demanda en la economía de ese país, además de posibles efectos de segunda ronda en la formación de precios, especialmente ante el incremento en los precios de los energéticos.
En contraste, en México, las medidas implementadas por el Gobierno Federal para mitigar el impacto de los ajustes en los precios de los energéticos han sido efectivas. Esto ha evitado que el choque global en los energéticos se refleje de manera significativa en la dinámica inflacionaria del país, y tampoco se han materializado efectos de segunda orden derivados de este fenómeno.
Comportamiento de la Inflación: Subyacente a la Baja
Al desglosar el comportamiento de la inflación, Rodríguez Ceja explicó que, si bien se observó un ligero repunte de 3.1 por ciento a mediados de julio a 3.42 por ciento en la primera quincena de septiembre, este incremento se debió principalmente a la inflación no subyacente. Este componente, volátil por naturaleza, experimentó un alza significativa, pasando de niveles muy bajos de 0.21 por ciento a 2.17 por ciento en el mismo periodo.
Sin embargo, la gobernadora hizo hincapié en que la inflación subyacente, que es un indicador más preciso de la tendencia inflacionaria, continuó mostrando un comportamiento a la baja. Durante el mismo lapso, la inflación subyacente disminuyó de 3.95 a 3.79 por ciento. Dentro de este componente, se ha observado una reducción constante en la inflación de las mercancías. En la primera quincena de septiembre, esta se ubicó en 3.22 por ciento, una mejora respecto al 3.52 por ciento registrado en la primera quincena de julio. Esta disminución en los precios de las mercancías ha sido un factor clave en la reducción de la inflación subyacente.
En cuanto a los servicios, aunque el proceso de desinflación ha sido más gradual, la tendencia también es a la baja. En el periodo analizado, la inflación de los servicios pasó de 4.36 a 4.33 por ciento, reflejando una moderación sostenida. La valoración conjunta de estos elementos, según la gobernadora, permite al Banco de México mantener una perspectiva de control sobre las presiones inflacionarias y continuar con la trayectoria hacia su meta establecida.