El Banco de México (Banxico) se encuentra en la recta final para la publicación de una nueva regulación en materia de cuotas de intercambio, un movimiento estratégico destinado a democratizar el acceso a los pagos con tarjeta para los comercios y, con ello, impulsar la digitalización financiera en México. Esta iniciativa surge tras la retirada de una propuesta inicial el año pasado, motivada por las inconformidades de diversos actores del sector, quienes argumentaron una falta de equidad en las medidas planteadas.

El objetivo primordial de esta regulación es reducir las barreras económicas que enfrentan los pequeños y medianos comercios para aceptar pagos electrónicos. En un país donde el efectivo aún domina el 91% de las transacciones diarias, según datos del propio Banxico, facilitar la adopción de medios de pago digitales se presenta como un desafío crucial para la modernización económica.

Si esta política logra sus cometidos, México podría dar un salto cualitativo y equipararse a referentes regionales como Brasil y Colombia en cuanto a la eficiencia y accesibilidad de sus sistemas de pago.

El Contexto de las Cuotas de Intercambio

Las cuotas de intercambio son, en esencia, comisiones que el banco adquirente (del comercio) paga al banco emisor de la tarjeta (del cliente). Estas tarifas cubren los costos y riesgos asociados a la transacción, incluyendo la línea de crédito ofrecida por el emisor y la infraestructura tecnológica necesaria para procesar la operación.

Actualmente, en México, las cuotas de intercambio promedio se sitúan en 1.91% para tarjetas de crédito y 1.15% para tarjetas de débito. Banxico había propuesto inicialmente reducir estas cifras a 0.6% y 0.3%, respectivamente, una medida que generó considerable debate.

Rafael D’Agostino García, consultor en prevención de fraude de FICO, subraya la importancia de un equilibrio en estas tarifas. Basándose en la experiencia de Brasil con su sistema de pagos instantáneos Pix, D’Agostino señala que la clave del éxito de los medios de pago digitales radica en mantener cuotas de intercambio accesibles, permitiendo así la participación de un mayor número de actores y fomentando la competencia.

Modelos Exitosos en América Latina

El caso de Brasil con Pix es particularmente ilustrativo. Lanzado en 2020, Pix se ha consolidado como uno de los pilares del sistema financiero brasileño, con un crecimiento exponencial en usuarios y volumen de transacciones. Este sistema permite transferencias de dinero sin comisiones entre particulares, aunque aplica tarifas a las transacciones empresariales.

Para las empresas que utilizan Pix, la comisión se sitúa en 0.99% sobre el valor de la transferencia, con límites mínimos y máximos establecidos. Hasta finales de 2024, Pix contaba con más de 168 millones de usuarios registrados, de los cuales una vasta mayoría son personas físicas.

Otro ejemplo relevante es el sistema Bre-B de Colombia, implementado en julio del año pasado. Bre-B conecta diversas plataformas de pago, permitiendo a los usuarios realizar transacciones en cuestión de segundos. La estructura de costos de Bre-B es notablemente baja, cobrando una tarifa fija de seis pesos colombianos por transacción, lo que lo convierte en una opción muy atractiva para los usuarios.

El Camino Hacia la Nueva Regulación

La gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez, ha confirmado que las nuevas normas sobre cuotas de intercambio se publicarán en colaboración con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). "Se está trabajando para enriquecer la regulación con los comentarios recibidos por lo que podríamos esperar una nueva versión de la regulación en los próximos meses", declaró Rodríguez.

La consulta pública inicial, lanzada por Banxico y la CNBV, fue pospuesta debido a las objeciones de diversos actores de la industria. Estos argumentaron que la propuesta original no consideraba las diferencias en los costos operativos de cada participante, solicitando un enfoque más matizado que tomara en cuenta las particularidades de cada jugador del ecosistema.

Tras agotar los plazos de discusión y un intenso cabildeo por parte de sectores como el bancario, la propuesta fue retirada. Ahora, se espera una nueva versión que, una vez publicada y con un plazo de implementación definido por los reguladores, entrará en vigor para transformar el panorama de los pagos con tarjeta en México.

La expectativa es que esta nueva regulación no solo beneficie a los comercios al reducir sus costos, sino que también incentive a más consumidores a migrar del efectivo a los medios de pago digitales, fortaleciendo así la inclusión financiera y la eficiencia económica del país.