Emilio Azcárraga Jean, la figura al frente de Grupo Ollamani, ha roto el silencio para reconocer lo que muchos ya sospechaban: la organización del Mundial de Fútbol de 2026 no dejó las ganancias esperadas para el conglomerado. En una declaración que resuena en el ámbito empresarial y deportivo, Azcárraga Jean admitió abiertamente que la inversión y los esfuerzos dedicados a traer parte del torneo a México no se tradujeron en los réditos económicos proyectados.
Un Sueño Millonario con Sabor Amargo
Tras la euforia de la final y un mes de análisis post-evento, el heredero del imperio Televisa confesó que "la parte económica no fue la que esperábamos". Estas palabras, pronunciadas en una entrevista con TUDN, confirman lo que ya se insinuaba en los reportes financieros de la compañía. El Mundial, un proyecto que demandó años de arduo trabajo, dedicación y, según sus propias palabras, "muchísimo dolor, muchísima entrega, muchas lágrimas, muchos dolores de cabeza", culminó con una satisfacción profesional, pero con un balance financiero que dista de ser el ideal.
El empresario recordó la complejidad de las negociaciones y los esfuerzos titánicos para asegurar que el emblemático Estadio Azteca, ahora rebautizado como Estadio Banorte, fuera sede de encuentros mundialistas por tercera ocasión en su historia. Este logro, si bien representa un hito para el recinto y para el país, vino acompañado de una carga financiera considerable.
Las Cifras del Desencanto
Las pérdidas económicas para Grupo Ollamani ascienden a una cifra neta negativa de aproximadamente 813.1 millones de pesos. Este impacto financiero se desglosa en diversos rubros, todos directamente vinculados a las obligaciones y gastos extraordinarios que implicó ser anfitrión de cinco partidos del torneo de la FIFA.
Según el reporte financiero del segundo trimestre de la empresa, las llamadas "Operaciones FIFA" generaron un impacto negativo de 557.2 millones de pesos entre abril y junio. Dado que el Mundial se extendió hasta julio, se estima una afectación adicional de 255.9 millones de pesos para el tercer trimestre, sumando el total de 813.1 millones de pesos.
¿En Qué se Fueron los Millones?
La merma financiera no se limita únicamente a la operación directa de los partidos. Grupo Ollamani detalló una serie de compromisos y gastos que contribuyeron a este resultado:
- Boletos para Palcos y Plateas: La empresa tuvo que adquirir entradas para cumplir con acuerdos legales y comerciales preexistentes con los propietarios de estos exclusivos espacios del estadio.
- Adecuaciones y Operación del Inmueble: Se incurrieron en gastos extraordinarios para cumplir con los rigurosos requerimientos de la FIFA, además de cubrir aspectos logísticos y operativos esenciales para la realización de los cinco partidos.
- Gastos como Ciudad Sede: A través de su subsidiaria HC2026, Ollamani asumió costos relacionados con eventos y actividades promocionales de la Ciudad de México en su rol de "Host City", añadiendo una capa adicional de inversión.
La compañía argumenta que estos costos son de naturaleza extraordinaria y no recurrente, y que no reflejan el desempeño operativo habitual de sus otros negocios, como el Club América, PlayCity o Editorial Televisa. Sin embargo, la magnitud de la pérdida subraya los riesgos inherentes a la organización de eventos de esta envergadura.
La Apuesta a Largo Plazo: Renovación y Nuevas Oportunidades
A pesar del golpe económico inmediato, Grupo Ollamani no pierde de vista el potencial a futuro. La inversión realizada en el Mundial se enmarca, en parte, como una apuesta estratégica a largo plazo. La remodelación del Estadio Banorte, financiada con un crédito de 2,100 millones de pesos otorgado por Banorte y cuyo pago iniciará en 2027, tiene como objetivo primordial incrementar el valor del inmueble y posicionarlo para albergar eventos masivos en los años venideros.
La renovación ha dotado al Estadio Banorte de infraestructura y tecnología de vanguardia, incorporando herramientas digitales para optimizar su funcionamiento y mejorar la experiencia de los asistentes. Este modernizado recinto abre un abanico de posibilidades para la explotación comercial, permitiendo a Ollamani buscar nuevos negocios a través de conciertos, espectáculos deportivos de diversa índole y otros eventos de gran escala.
La visión es clara: capitalizar la inversión en el estadio para generar ingresos sostenidos y maximizar el valor del activo. La aspiración es que estas nuevas actividades compensen, con el tiempo, la inversión inicial y los gastos extraordinarios del Mundial.
Un Legado Más Allá de los Números
Emilio Azcárraga Jean también destacó la dimensión personal y el legado que representa la realización del Mundial en el Estadio Banorte. Ser sede de la tercera Copa del Mundo en este icónico recinto es, para él, la culminación de un proyecto de vida y un testimonio de la capacidad de México para organizar eventos de talla mundial.
La apuesta por el Estadio Banorte como un centro de entretenimiento multifacético, capaz de albergar desde partidos de la NFL y NBA hasta peleas de boxeo de primer nivel, como la que el propio Azcárraga ha invitado a Saúl "Canelo" Álvarez a disputar, demuestra la ambición de Grupo Ollamani por diversificar sus fuentes de ingreso y consolidar su posición en la industria del entretenimiento.
Si bien el balance económico inmediato del Mundial 2026 presenta un panorama adverso para Grupo Ollamani, la estrategia de renovación del Estadio Banorte y la búsqueda de nuevas oportunidades comerciales sugieren una visión a futuro que busca transformar los desafíos actuales en réditos a largo plazo. La pregunta que queda en el aire es si esta apuesta será suficiente para recuperar la inversión y revertir el impacto financiero negativo que ha reconocido el propio Emilio Azcárraga Jean.