Un sangriento ataque perpetrado contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad ha conmocionado a Arabia Saudita, cobrando la vida de 12 personas y dejando a 309 heridas, algunas de ellas en estado crítico. El incidente, el más mortífero en el marco de un conflicto cada vez más encarnizado con los rebeldes hutíes de Yemen, provocó la suspensión temporal de las operaciones aéreas en la capital saudí.
Las autoridades de aviación civil saudí informaron sobre la interrupción de vuelos mientras se realizaban las evaluaciones de daños. La gravedad de la situación llevó a Estados Unidos a emitir una advertencia a sus ciudadanos para que evitaran el aeropuerto. Lamentablemente, entre las víctimas mortales se confirmó el fallecimiento de un ciudadano estadounidense.
Reino Unido calificó el suceso como "grave", y varias aerolíneas, incluida la saudí Saudia Airlines, se vieron afectadas. La aerolínea nacional de Kuwait, por su parte, canceló vuelos. Según datos de Flightradar24, alrededor de 260 vuelos con destino o salida de Riad fueron cancelados el sábado, y otros 219 experimentaron retrasos significativos.
El Aeropuerto Rey Khalid emitió una alerta para los pasajeros, instándolos a contactar directamente con sus respectivas aerolíneas para confirmar el estado de sus vuelos antes de dirigirse a las instalaciones.
Este no es el primer incidente violento en la región esta semana. El pasado jueves, tres ciudadanos saudíes perdieron la vida en un ataque similar contra el aeropuerto de Riad, y varias personas resultaron heridas. Adicionalmente, una aeronave de Saudia Airlines sufrió daños. En ataques previos, una persona murió en el principal aeropuerto de la capital y dos más en el aeropuerto de Abha. Ambos ataques fueron reivindicados por el grupo militante hutí de Yemen, que según informes cuenta con el respaldo de Irán.
Los hutíes se encuentran en medio de una ofensiva terrestre liderada por una coalición encabezada por Arabia Saudita en Yemen. Soldados del gobierno yemení reconocido internacionalmente, junto con la fuerza aérea saudí, buscan recuperar territorios que el grupo militante ha conquistado recientemente, especialmente en las cercanías del estratégico estrecho de Bab el-Mandeb.
La ofensiva, que comenzó hace una semana, ha visto a la coalición afirmar haber recuperado terreno, incluyendo la ciudad portuaria de Mokha, en el mar Rojo. El objetivo declarado de la coalición liderada por Arabia Saudita es "eliminar" a los hutíes, quienes actualmente controlan territorios donde reside aproximadamente el 70 por ciento de la población yemení, incluida la capital, Saná.
En respuesta a los recientes acontecimientos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el sábado que estaba recibiendo informes sobre el ataque al aeropuerto de Riad. Al ser consultado sobre la posibilidad de que Estados Unidos se sume a los ataques saudíes contra los rebeldes hutíes, Trump respondió: "Es posible. Lo vamos a evaluar".
El mandatario estadounidense añadió: "Nos acabamos de enterar del ataque más reciente, así que tomaremos una decisión". Hasta el momento, la administración Trump se había mostrado reacia a involucrarse de manera más directa en la ofensiva saudí en Yemen, prefiriendo mantener una postura de cautela.
El conflicto en Yemen, que se ha intensificado en las últimas semanas, tiene profundas implicaciones regionales y ha generado preocupación internacional por la estabilidad del suministro energético global, dada la importancia estratégica del estrecho de Bab el-Mandeb.
Analistas señalan que la escalada de violencia podría tener consecuencias impredecibles para la geopolítica de Oriente Medio, y la postura de Estados Unidos bajo la administración Trump será crucial para determinar el futuro del conflicto.
La comunidad internacional ha condenado los ataques y ha instado a todas las partes a buscar una solución pacífica y diplomática para poner fin a la violencia y aliviar la crisis humanitaria en Yemen.
La situación en el aeropuerto de Riad subraya la creciente amenaza que representan los ataques hutíes y la necesidad de una respuesta coordinada para garantizar la seguridad regional y la estabilidad del tráfico aéreo internacional.
El futuro de la intervención estadounidense, si se materializa, podría alterar significativamente el curso del conflicto y sus repercicios en la región.
La comunidad internacional observa con atención los próximos pasos de la administración Trump y la respuesta de Arabia Saudita ante esta escalada de violencia.