En un eco de dolor y repudio, colectivos feministas, madres de desaparecidas y víctimas de feminicidio en Chihuahua han alzado la voz para condenar enérgicamente las recientes declaraciones de Ruth Sánchez Hernández, representante del Consejo de Perspectiva Familiar del gobierno municipal panista de Chihuahua y figura prominente de la iglesia evangélica Palabra Viva.

Las palabras de Sánchez Hernández, que apuntan a culpar a la emblemática activista Marisela Escobedo por el feminicidio de su propia hija, Rubí Frayre Escobedo, y sugieren que debió sentir vergüenza por su activismo en las calles, han desatado una ola de indignación y han sido calificadas como un retroceso inaceptable en la lucha por la justicia y los derechos de las mujeres.

Un Ataque a la Dignidad y la Lucha

La reacción de los colectivos no se hizo esperar. Diversas organizaciones han emitido comunicados y convocado a protestas para expresar su absoluto rechazo a estas declaraciones, que consideran no solo insensibles y revictimizantes, sino también un intento deliberado de desacreditar la memoria de Marisela Escobedo, un símbolo de la incansable búsqueda de justicia en México.

"Es inaudito y profundamente doloroso que, a estas alturas, alguien con una posición dentro del gobierno municipal pretenda culpar a la víctima y a su madre por un crimen atroz", señaló una representante de una de las organizaciones feministas afectadas. "Marisela Escobedo dedicó su vida a buscar justicia para Rubí y para tantas otras jóvenes. Estas declaraciones son una bofetada a su memoria y a la de todas las familias que luchan contra la impunidad."

El contexto de estas declaraciones es particularmente sensible. Marisela Escobedo fue asesinada en 2010 mientras buscaba justicia para su hija Rubí, quien fue víctima de feminicidio en 2008. El caso de Rubí y la lucha de Marisela se convirtieron en un referente nacional de la violencia de género y la ineficacia de las autoridades para impartir justicia.

El Rol del Gobierno Municipal y la Iglesia

La figura de Ruth Sánchez Hernández, vinculada tanto al gobierno municipal del PAN como a la iglesia evangélica Palabra Viva, añade una capa de complejidad a la controversia. Los colectivos feministas han cuestionado la idoneidad de una persona con tales declaraciones para ocupar un cargo relacionado con la perspectiva familiar y han exigido una postura clara por parte del gobierno municipal.

"Nos preocupa que desde el gobierno municipal se promuevan discursos que revictimizan a las víctimas y que atacan a quienes han sido pilares en la defensa de los derechos humanos", expresó otro activista. "Esperamos que el alcalde tome cartas en el asunto y se deslinde de estas declaraciones, que no representan los valores de una sociedad que busca erradicar la violencia de género."

La vinculación con una congregación religiosa también ha generado debate, con algunos sectores señalando la necesidad de que las instituciones religiosas promuevan mensajes de empatía y respeto, en lugar de discursos que puedan ser interpretados como culpabilizadores.

Un Llamado a la Reflexión y la Acción

Este incidente subraya la persistente batalla contra la violencia de género y la necesidad de una educación y sensibilización continuas. Las declaraciones de Sánchez Hernández son un recordatorio de los obstáculos que aún enfrentan las mujeres y las familias que buscan justicia, y de la importancia de proteger y honrar la memoria de quienes lucharon.

Los colectivos han anunciado que mantendrán la vigilancia y continuarán exigiendo justicia y respeto para las víctimas de feminicidio y sus familias. Se espera que en los próximos días se convoquen a manifestaciones y foros de discusión para abordar no solo este caso particular, sino también para reforzar la agenda de derechos de las mujeres en Chihuahua.

La lucha de Marisela Escobedo, a pesar de su trágico final, sigue inspirando a muchas. Sus acciones y su valentía son un legado que no debe ser empañado por declaraciones que buscan, desde una posición de poder, silenciar la memoria y la causa por la que ella misma dio la vida.

En el ámbito político, este episodio pone en entredicho la sensibilidad y el compromiso del gobierno municipal del PAN con la agenda de género. La postura que adopten las autoridades locales será crucial para determinar si se prioriza la protección de los derechos humanos o se permite que discursos retrógrados continúen generando daño.

La sociedad civil organizada en Chihuahua se mantiene alerta, dispuesta a defender la memoria de Marisela Escobedo y a seguir pugnando por un entorno libre de violencia y discriminación para todas las mujeres. La memoria de Rubí y la lucha de su madre son un estandarte que no se permitirá que sea mancillado.

Este tipo de declaraciones, además, ponen de manifiesto la necesidad de revisar los perfiles de quienes ocupan cargos públicos, especialmente aquellos que tienen que ver con la atención a víctimas y la perspectiva de género. La empatía, el respeto y un profundo conocimiento de la problemática son requisitos indispensables, y parece que en este caso, estos elementos brillaron por su ausencia.

La respuesta de los colectivos feministas y de las familias afectadas demuestra la fortaleza y la unidad del movimiento. No permitirán que la memoria de Marisela Escobedo sea mancillada ni que se revictimice a las víctimas de la violencia de género. La lucha por la justicia continúa, y este incidente, lejos de amedrentarlos, parece haber fortalecido su determinación.