La gigante de las telecomunicaciones AT&T ha reconocido públicamente un severo golpe financiero derivado de la venta de su filial en México. La operación, que se concretó por 2,000 millones de dólares con Televisa y Fintech Holdings, ha resultado en un deterioro contable de 2,600 millones de dólares, una cifra que evidencia las dificultades de la empresa para rentabilizar sus activos en el país.
Pascal Desroches, director financiero y vicepresidente ejecutivo sénior de AT&T, detalló durante la presentación de resultados del tercer trimestre de 2026 que este ajuste contable, si bien no implica una salida de efectivo inmediata, sí reduce drásticamente el valor registrado de su operación mexicana. Este reconocimiento subraya la estrategia de la compañía de concentrar sus inversiones en Estados Unidos, particularmente en el desarrollo de redes de fibra óptica y 5G, en detrimento de su presencia en mercados como el mexicano.
Un Negocio Poco Rentable
Analistas del sector, como Ramiro Tovar, profesor del ITAM y especialista en telecomunicaciones, señalan que el mercado no valora únicamente los activos físicos o la base de clientes, sino el flujo de efectivo que una empresa es capaz de generar. En este sentido, AT&T México, a pesar de su tamaño operativo, presentaba un EBITDA (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) relativamente bajo. Para septiembre de 2026, la filial facturó 3,637 millones de dólares y obtuvo un EBITDA de 683 millones, pero su utilidad operativa apenas alcanzó los 103 millones, lo que representó una caída del 7.2%.
Esta situación explica por qué la transacción se realizó por debajo del valor contable de sus activos. Para AT&T, la venta significó absorber pérdidas operativas, mientras que para los compradores, la operación se perfiló como una oportunidad de adquirir activos a un precio ventajoso. La empresa, sin embargo, ha asegurado que mantendrá una operación enfocada en la disciplina, las ventas y la atención al cliente mientras se completan los trámites regulatorios y las condiciones de cierre del acuerdo.
Impacto en Ingresos Anuales
Pero el golpe financiero no termina ahí. La salida de AT&T del mercado mexicano tendrá un impacto directo y recurrente en sus finanzas globales. Desroches estimó que la ausencia de la operación mexicana representará una merma de entre 400 y 500 millones de dólares anuales en el flujo de efectivo de la matriz. Si bien esto significa dejar de percibir ingresos, también implica un alivio al liberarse de los gastos e inversiones asociadas con dicha filial.
La decisión de AT&T de desinvertir en México se enmarca en una estrategia más amplia de reordenamiento de sus recursos. La compañía planea reducir su gasto de capital en aproximadamente 1,000 millones de dólares, de los cuales entre 300 y 400 millones de dólares se atribuían directamente a la operación mexicana. Este movimiento permite a la empresa redirigir capital hacia sus mercados prioritarios en Estados Unidos, donde busca fortalecer su infraestructura y su competitividad.
Contexto y Perspectivas
Históricamente, el sector de las telecomunicaciones en México ha presentado desafíos significativos, incluyendo cambios regulatorios constantes y una competencia intensa. Empresas como AT&T han enfrentado la disyuntiva de invertir fuertemente para mantener o expandir su cuota de mercado, o bien, reevaluar su estrategia ante la dificultad de obtener retornos atractivos.
La venta de AT&T México se suma a otras desinversiones o reestructuraciones de operadores internacionales en el país, reflejando un panorama complejo donde la rentabilidad a largo plazo requiere una adaptación constante a las condiciones locales y globales. La estrategia de AT&T de enfocarse en su mercado doméstico es una tendencia observada en otras grandes corporaciones tecnológicas y de telecomunicaciones, que priorizan la consolidación y el fortalecimiento de sus operaciones principales.
En el contexto de la política económica y la atracción de inversión extranjera, este tipo de movimientos empresariales generan debate. Por un lado, la salida de un jugador importante puede ser vista como una señal de alerta sobre el clima de negocios. Por otro, la propia empresa argumenta que la decisión responde a una optimización de recursos y a una estrategia de crecimiento enfocada en mercados de mayor potencial para su modelo de negocio.
La operación mexicana de AT&T, aunque representaba menos del 1% de su utilidad operativa global, implicaba un costo de oportunidad considerable. La decisión de salir, por tanto, se presenta como una medida calculada para maximizar el valor para los accionistas, redirigiendo capital hacia áreas con mayor potencial de crecimiento y rentabilidad, como la expansión de redes de alta velocidad en Estados Unidos.
Los compradores, Televisa y Fintech Holdings, por su parte, ven en esta adquisición una oportunidad estratégica para consolidar su posición en el mercado mexicano de telecomunicaciones, aprovechando los activos y la base de clientes de AT&T a un precio favorable. El éxito de esta integración dependerá de su capacidad para mejorar la rentabilidad de la operación y adaptarse a las dinámicas del mercado local.
La reconfiguración del panorama de las telecomunicaciones en México continúa, y la salida de AT&T es un capítulo más en esta historia, marcando el fin de una era para la empresa en el país y abriendo nuevas posibilidades para los actores locales e internacionales que buscan capitalizar las oportunidades del mercado.
La comunicación oficial de AT&T subraya que, a pesar de la venta, la filial mexicana continuará operando bajo nuevos dueños, manteniendo el compromiso con sus clientes y el mercado. Sin embargo, la pérdida financiera reconocida por la matriz es innegable y servirá como un referente importante en la evaluación de futuras inversiones y estrategias de expansión internacional para la compañía.