El Festival de Velas, una arraigada tradición de Día de Muertos en Uruapan, Michoacán, se prepara para su regreso en 2026, pero esta vez con un tinte sombrío y un homenaje póstumo al alcalde Carlos Manzo, quien fuera brutalmente asesinado en el mismo evento el año anterior.

Grecia Quiroz, actual alcaldesa interina y viuda de Manzo, ha confirmado que el evento cultural se llevará a cabo el 1 de noviembre, buscando no solo mantener viva la memoria de los ancestros, sino también honrar la figura de su esposo, cuya vida fue truncada en medio de la celebración.

El Festival de Velas: Tradición y Tragedia

El Festival de Velas, que nació en 2012 como una extensión de las festividades de Día de Muertos en Michoacán, se ha consolidado como una de las expresiones culturales más significativas de Uruapan. Su esencia radica en la iluminación masiva de la Plaza Morelos con miles de velas, que rodean los altares erigidos por los habitantes para recordar a sus seres queridos fallecidos. Esta práctica, que se extiende hasta cinco kilómetros a la redonda, abarcando incluso zonas como el Parque Nacional Barranca de Cupatitzio, se complementa con talleres, presentaciones musicales y obras de teatro, creando una atmósfera única de recuerdo y comunidad.

Sin embargo, la edición de 2025 quedó marcada por la tragedia. A pesar de las advertencias y la creciente ola de violencia en la región, Carlos Manzo convocó a la población a participar en el festival. Lamentablemente, los protocolos de seguridad implementados resultaron insuficientes. El 1 de noviembre de ese año, el alcalde fue ejecutado por un joven de apenas 17 años, presuntamente reclutado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), un hecho que conmocionó al estado y al país.

La Sombra de la Inseguridad Persiste

El asesinato de Carlos Manzo puso de manifiesto la cruda realidad de la inseguridad que azota a Michoacán, un estado que ha sido históricamente vulnerable al crimen organizado. La ejecución del edil, en un evento público y cultural, evidenció la audacia y el alcance de los grupos delictivos, así como las fallas en los sistemas de protección, incluso para las autoridades.

Las investigaciones posteriores señalaron la participación de un sicario menor de edad, reclutado por una de las organizaciones criminales más poderosas del país. Este detalle no solo subraya la preocupante tendencia de reclutamiento de jóvenes por parte del narco, sino que también plantea interrogantes sobre la efectividad de las estrategias de seguridad y la protección de los funcionarios públicos.

Un Homenaje en Medio de la Incertidumbre

Ahora, bajo la administración de Grecia Quiroz, Uruapan se enfrenta al desafío de revivir el Festival de Velas. La decisión de mantener el evento, y de convertirlo en un homenaje a Carlos Manzo, es un acto de valentía y un intento por recuperar la normalidad y la memoria cultural. Sin embargo, la sombra de la violencia sigue presente.

Quiroz ha expresado su esperanza de que el festival se desarrolle sin incidentes, contando con la colaboración de los gobiernos estatal y federal para garantizar la seguridad de los asistentes. La convocatoria para el evento de 2026 se presentará en los próximos días, manteniendo un espíritu de apertura para todos los ciudadanos.

El regreso del Festival de Velas no es solo una cuestión cultural, sino también un termómetro de la situación de seguridad en Uruapan y en Michoacán. La capacidad de las autoridades para proteger a sus ciudadanos y para mantener la paz durante eventos masivos será crucial para la recuperación de la confianza y la normalidad en una región marcada por la violencia.

El legado de Carlos Manzo, truncado en la flor de la vida y en medio de una tradición que él mismo impulsaba, se convierte ahora en un símbolo de la lucha por la paz y la justicia en Michoacán. El Festival de Velas de 2026 será, sin duda, un evento cargado de significado, donde la memoria, la cultura y la exigencia de seguridad se entrelazarán bajo la luz de miles de velas.