IMPUNIDAD EN OAXACA: FAMILIARES DE PERIODISTA ASESINADO EXIGEN JUSTICIA

Un mes ha transcurrido desde el artero asesinato del periodista oaxaqueño Alejandro Leyva Aguilar, titular de la influyente columna "El zumbido del moscardón", y la exigencia de justicia por parte de sus familiares resuena con fuerza ante la alarmante falta de resultados en las investigaciones.

La denuncia pública se realizó ayer, en el marco del foro "La crisis de derechos humanos en la 4T: agresiones a activistas y periodistas", un evento organizado por diversas organizaciones sociales en el corazón del zócalo de la ciudad de Oaxaca. El encuentro, que reunió a voces preocupadas por el estado de la libertad de expresión y la seguridad de quienes ejercen el periodismo en México, se convirtió en el escenario perfecto para que los deudos de Leyva Aguilar expusieran su frustración y descontento ante la inacción de las autoridades.

La ausencia de avances concretos en la indagatoria sobre el homicidio del comunicador no solo ha generado dolor e impotencia en su círculo cercano, sino que también enciende las alarmas sobre el clima de inseguridad y la impunidad que, según las organizaciones presentes, prevalece en la entidad bajo el actual régimen.

EL SILENCIO DE LAS AUTORIDADES

Los familiares de Alejandro Leyva Aguilar han sido claros: la falta de respuestas por parte de las autoridades competentes es inaceptable. Señalan que, a pesar del tiempo transcurrido, no se ha presentado información relevante sobre el progreso de las investigaciones, ni se han identificado a los responsables del brutal crimen. Esta opacidad y aparente lentitud en el proceso alimentan la percepción de que el caso podría quedar en el olvido, una situación que se ha vuelto tristemente familiar para muchos periodistas y defensores de derechos humanos en el país.

El foro, que buscaba visibilizar las agresiones contra quienes ejercen la labor de informar y defender derechos, se tornó en un emotivo llamado a la acción. Las palabras de los familiares de Leyva Aguilar se sumaron a testimonios de otros activistas y periodistas que han enfrentado amenazas, hostigamiento y violencia en el ejercicio de sus funciones, pintando un panorama sombrío para la libertad de expresión en México.

LA 4T Y LA PROMESA INCUMPLIDA

La administración actual, a menudo autodenominada "la Cuarta Transformación" (4T), prometió en su momento un cambio radical en la forma de gobernar, con un énfasis particular en la justicia social y la protección de los ciudadanos. Sin embargo, casos como el de Alejandro Leyva Aguilar parecen contradecir estas promesas, evidenciando una persistente falla en garantizar la seguridad y la impartición de justicia, especialmente para aquellos que denuncian o investigan realidades incómodas.

Históricamente, México ha sido uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. Las cifras de comunicadores asesinados y desaparecidos son un lastre que las administraciones en turno luchan por limpiar. La administración de la 4T no ha sido la excepción, y las organizaciones de derechos humanos han documentado un número preocupante de agresiones y crímenes impunes contra la prensa.

El contexto de inseguridad generalizada en el país, exacerbado por la lucha contra el crimen organizado y la persistencia de redes de corrupción, crea un caldo de cultivo para este tipo de violencia. Sin embargo, la inacción o ineficacia de las instituciones encargadas de la procuración de justicia agrava la situación, dejando a las víctimas y a sus familias en un estado de vulnerabilidad extrema.

UN LLAMADO URGENTE A LA ACCIÓN

Las organizaciones sociales que convocaron al foro han reiterado su compromiso de dar seguimiento al caso de Alejandro Leyva Aguilar y de otras víctimas de agresiones. Hacen un llamado enérgico a las autoridades estatales y federales para que intensifiquen los esfuerzos de investigación, esclarezcan los hechos y lleven a los responsables ante la justicia. La impunidad, advierten, no solo revictimiza a las familias, sino que también envía un mensaje peligroso a quienes buscan silenciar voces críticas.

La comunidad periodística y la sociedad civil organizada esperan que este caso no se sume a la larga lista de crímenes sin resolver. La exigencia es clara: justicia para Alejandro Leyva Aguilar y garantías reales para el ejercicio libre y seguro del periodismo en Oaxaca y en todo México. La credibilidad de las instituciones y el futuro de la democracia dependen de ello.

El foro concluyó con un minuto de silencio en memoria de Alejandro Leyva Aguilar y de todos los periodistas y activistas que han perdido la vida en el cumplimiento de su deber. Un silencio que, sin embargo, está cargado de la exigencia de que las palabras se traduzcan en acciones contundentes y resultados tangibles.