Los aranceles impuestos por Donald Trump, una vez una herramienta de política comercial, se han incrustado profundamente en las operaciones diarias de las empresas estadounidenses. Desde gigantes minoristas como Walmart, que cuentan sus pérdidas en miles de millones de dólares, hasta marcas deportivas como Nike, que señalan los gravámenes como un factor en el deterioro de sus márgenes de ganancia, la huella de estas políticas es innegable. Fabricantes advierten sobre la incertidumbre persistente que estas medidas generan, afectando decisiones cruciales sobre precios, cadenas de suministro, inversiones y contratación de personal.
Aunque la intensidad de la conversación sobre aranceles ha disminuido desde su punto álgido en 2025, su presencia en las salas de juntas y en las estrategias corporativas sigue siendo significativa. Un análisis exhaustivo realizado por el Peterson Institute for International Economics (PIIE) arroja luz sobre la magnitud y la evolución de este fenómeno.
El Peso de los Gravámenes en las Llamadas de Resultados
El estudio del PIIE examinó 920 conferencias de resultados de 150 empresas representativas de los índices S&P 500, S&P MidCap 400 y S&P SmallCap 600, abarcando el periodo de enero de 2025 a julio de 2026. El pico de la discusión sobre aranceles se registró tras el anuncio de Trump de gravámenes recíprocos el 2 de abril de 2025. Durante el segundo trimestre de ese año, un asombroso 85% de las llamadas analizadas incluyeron menciones a los aranceles, con un promedio de seis pasajes por conferencia.
Un año después, para el segundo trimestre de 2026, la proporción de empresas que mencionaron los aranceles se redujo al 34%, con un promedio de un pasaje por conferencia. Esta disminución del 51% en las menciones sugiere una adaptación o, quizás, una reticencia a discutir un tema políticamente sensible. El PIIE postula que algunas empresas han aceptado los aranceles como una nueva realidad operativa, mientras que otras podrían haber minimizado su preocupación por las consecuencias económicas.
La Factura Real: Más Allá de las Menciones
Que las menciones disminuyan no implica que las empresas hayan dejado de pagar. Walmart, por ejemplo, ha pasado de la incertidumbre a la gestión cotidiana de estos costos. En mayo de 2025, su director financiero, John David Rainey, admitía la dificultad de predecir el desenlace de las negociaciones comerciales y advertía sobre posibles aumentos de precios de entre 10% y 30% en algunos productos.
Para 2026, el discurso de Walmart había evolucionado. Rainey informó a los inversionistas que la compañía había desembolsado miles de millones de dólares en aranceles al gobierno estadounidense. Walmart optó por absorber una parte del costo para mantener precios competitivos, mientras que otra porción fue trasladada a los consumidores.
Nike experimentó el impacto directamente en sus márgenes brutos. En su segundo trimestre fiscal de 2026, la compañía reportó una caída de 300 puntos base, situándose en 40.6%, atribuida en gran medida a los mayores gravámenes en Norteamérica. Sus inventarios alcanzaron los 7,700 millones de dólares, y aunque el volumen disminuyó, su costo se vio incrementado por los aranceles. La utilidad neta retrocedió un 32%, llegando a 800 millones de dólares, si bien los gravámenes no fueron el único factor.
Incertidumbre y Decisiones Estratégicas
Para los fabricantes, la principal preocupación radica en la falta de certidumbre. Frank Sullivan, presidente de RPM International, fabricante de pinturas y recubrimientos, anticipó en julio de 2026 "otro año volátil", señalando que un año antes, la empresa estimaba un impacto de entre 4% y 5% por los esquemas arancelarios, antes de aplicar medidas de mitigación.
Ebehi Iyoha, profesora asistente de la Harvard Business School, destaca que, además del costo directo, la incertidumbre generada por los cambios constantes en la política comercial ha acortado los horizontes de planeación empresarial. Sus investigaciones indican que las empresas han reducido inversiones y contrataciones previstas para mantener mayor liquidez ante posibles costos arancelarios imprevistos.
El impacto puede ser particularmente severo para las pequeñas empresas. La obligación de pagar aranceles antes de retirar mercancías importadas, sumada a un acceso limitado a líneas de crédito en comparación con las grandes corporaciones, puede desviar fondos destinados a la expansión, publicidad, adquisición de nuevos clientes o contratación de personal.
Estrategias de Adaptación Empresarial
Las empresas están respondiendo a los aranceles a través de tres vías principales: ajustes de precios, reconfiguración de proveedores y búsqueda de exenciones. Algunas compañías absorben parte del costo, sacrificando márgenes para retener a sus consumidores. Otras renegocian contratos o redirigen sus compras hacia países con gravámenes menores. La solicitud de exenciones es otra opción, aunque requiere recursos y conocimiento legal que no todas las empresas poseen.
Sectores Más Afectados
El análisis del PIIE identificó que las empresas de los sectores industrial, de materiales y de consumo discrecional fueron las que más mencionaron los aranceles, dada su alta dependencia de mercancías físicas y complejas cadenas de suministro. En contraste, los sectores de comunicaciones, servicios públicos y bienes raíces mostraron menor preocupación.
Harvard también identifica una exposición similar, con la manufactura, el comercio mayorista y minorista entre las actividades más afectadas. Las industrias automotriz y de la construcción enfrentan además gravámenes específicos sobre el acero y el aluminio. Sorprendentemente, la trayectoria de las menciones a los aranceles fue similar entre las grandes, medianas y pequeñas empresas, desmitificando la idea de que solo las pequeñas compañías sufren por estas políticas.