El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) ha encendido las alarmas sobre la insuficiencia presupuestal para establecer un sistema de cuidados verdaderamente funcional en México. Según sus análisis, la cifra necesaria para atender las complejas necesidades de la población en materia de cuidados asciende a la estratosférica suma de al menos un billón de pesos, una cantidad que más que duplica los 466 mil 674 millones de pesos que, en teoría, se proyectan actualmente para este rubro.
Esta brecha financiera, de acuerdo con los expertos del CIEP, no podrá ser cubierta sin una profunda y ambiciosa reforma fiscal y de la seguridad social. La magnitud del desafío implica no solo reorientar recursos existentes, sino también generar nuevas fuentes de financiamiento que permitan sostener un sistema que abarque desde la atención infantil y de personas mayores hasta el apoyo a quienes cuidan y a quienes son cuidados.
El concepto de "sistema de cuidados" abarca una red de servicios, apoyos e infraestructuras que permiten a las personas desarrollar sus capacidades, participar en la economía y la sociedad, y recibir apoyo cuando no pueden gestionar sus necesidades básicas. En México, este sistema se encuentra fragmentado y subfinanciado, dejando a millones de personas, especialmente mujeres, con cargas de cuidado no remuneradas que limitan su desarrollo personal y profesional.
La investigación del CIEP subraya que la inversión en cuidados no es un gasto, sino una inversión estratégica con altos retornos económicos y sociales. Un sistema robusto puede impulsar la participación laboral femenina, mejorar la salud y el bienestar de la población, y reducir las desigualdades. Sin embargo, la falta de recursos se ha convertido en el principal obstáculo para su consolidación.
Los investigadores del CIEP han sido enfáticos al señalar que la vía para obtener los recursos necesarios pasa ineludiblemente por una reforma fiscal integral. Esto podría incluir la revisión de exenciones fiscales, la implementación de impuestos progresivos y la modernización del sistema tributario para hacerlo más equitativo y eficiente. Paralelamente, se requiere una reforma de la seguridad social que garantice la cobertura y suficiencia de las prestaciones, incluyendo aquellas relacionadas con el cuidado.
La propuesta del CIEP no es meramente teórica; se basa en la identificación de las carencias actuales y la proyección de las necesidades futuras. El envejecimiento de la población, el aumento de la esperanza de vida y los cambios en la estructura familiar demandan un sistema de cuidados más sofisticado y con mayor capacidad de respuesta.
Actualmente, la carga del cuidado recae desproporcionadamente en las mujeres, quienes a menudo deben sacrificar oportunidades laborales y de desarrollo personal para atender a hijos, padres o familiares enfermos. Un sistema de cuidados público y accesible podría aliviar esta carga, promoviendo una mayor igualdad de género y liberando el potencial económico de las mujeres.
La falta de inversión en cuidados también tiene implicaciones directas en la productividad económica. Cuando las personas no pueden trabajar o lo hacen de manera intermitente debido a responsabilidades de cuidado, la economía en su conjunto se resiente. Un sistema de cuidados eficiente, por el contrario, puede liberar mano de obra y fomentar un crecimiento económico más inclusivo.
El CIEP ha instado a los responsables de la política pública a tomar en serio estas proyecciones y a iniciar un debate nacional sobre la financiación del sistema de cuidados. La urgencia de la situación demanda acciones concretas y decisiones valientes que trasciendan los ciclos políticos y aseguren un futuro más justo y próspero para todos los mexicanos.
La discusión sobre la reforma fiscal y de la seguridad social se vuelve, entonces, un eje central para la viabilidad de cualquier política pública ambiciosa. Sin una base financiera sólida y equitativa, las buenas intenciones en materia de cuidados quedarán, una vez más, en el terreno de lo inalcanzable, perpetuando las desigualdades y las carencias que hoy aquejan a la sociedad mexicana.
La magnitud de la cifra un billón de pesos puede parecer desalentadora, pero los expertos del CIEP argumentan que es una inversión indispensable para construir un país con mayor bienestar social y equidad. La pregunta clave ahora es si los gobiernos venideros estarán dispuestos a emprender las reformas necesarias para hacerla realidad, o si se seguirá postergando una solución que es vital para el desarrollo humano y económico de México.
El camino hacia un sistema de cuidados robusto implica un compromiso a largo plazo y una visión de Estado que priorice el bienestar de sus ciudadanos. La pelota está ahora en la cancha de los legisladores y del Ejecutivo para determinar si se tomarán las medidas audaces que demanda la situación, o si se continuará con un enfoque paliativo que no resuelve el problema de fondo.
En resumen, el CIEP no solo ha cuantificado la necesidad, sino que ha trazado una ruta clara, aunque desafiante, para su financiamiento. La reforma fiscal y de la seguridad social se presentan como las llaves maestras para desbloquear el potencial de un sistema de cuidados que México tanto necesita y merece.