CAÍDA EN EL SUMINISTRO

El Centro Nacional de Control de Gas Natural (Cenagas) ha confirmado una notable reducción en el suministro de gas natural proveniente de Estados Unidos, un hecho que ha puesto en alerta a las autoridades mexicanas dada la alta dependencia del país en este energético.

Cuitláhuac García, director general del Cenagas, detalló durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum que la situación se derivó de un mantenimiento programado en un gasoducto transfronterizo en Texas. Esta intervención obligó a una disminución de aproximadamente una quinta parte del volumen de gas natural importado.

La noticia generó preocupación, ya que México importa cerca del 70% del gas natural que consume, y cualquier interrupción en el flujo desde Estados Unidos puede tener implicaciones significativas para la seguridad energética nacional.

COORDINACIÓN NACIONAL ANTE LA EMERGENCIA

Ante la eventualidad, el Cenagas, en estrecha colaboración con Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), así como con la Secretaría de Energía (Sener), implementó una estrategia para mitigar los efectos de la reducción en el suministro.

García aseguró que, a pesar del "golpe fuerte" que representó la disminución, la coordinación entre las distintas dependencias permitió afrontar la situación sin mayores contratiempos.

Posteriormente, el Cenagas aclaró a Expansión que la reducción no obedeció a una decisión de política pública estadounidense ni a un cambio en la relación bilateral energética, sino a la necesidad de realizar trabajos de mantenimiento en la infraestructura.

DETALLES DEL MANTENIMIENTO Y SUS EFECTOS

El mantenimiento se llevó a cabo en un gasoducto específico que conecta Texas con México a través del punto conocido como Inyección Ramones. Durante el periodo comprendido entre el martes 24 de septiembre y el domingo 4 de octubre, la importación de gas natural se vio restringida en un rango de entre 950 y 1,350 millones de pies cúbicos diarios.

Como medida preventiva, el Cenagas emitió una alerta crítica, siguiendo el protocolo establecido para el sector. La situación se complicó aún más cuando se reportó un evento imprevisto en la estación de compresión El Paso C, operada por El Paso Natural Gas Company (EPNG) en Texas, lo que provocó una reducción adicional en la importación.

RESPUESTA MEXICANA Y LEVANTAMIENTO DE LA ALERTA

Ante este escenario, del lado mexicano se activó una alerta de restricción operativa y la Sener convocó a un comité de emergencia integrado por representantes del Cenagas, CFE, Pemex y el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace).

Esta acción coordinada fue fundamental para mantener el flujo de gas natural en niveles operativamente manejables durante cinco días. Finalmente, la alerta fue levantada el domingo por la noche, una vez que se normalizó la situación en la infraestructura estadounidense.

LA URGENCIA DEL ALMACENAMIENTO

Este incidente subraya una vulnerabilidad persistente en el sistema energético mexicano: la falta de sistemas de almacenamiento de gas natural a gran escala. La dependencia del suministro estadounidense, sujeta a eventualidades y decisiones de mantenimiento, expone a México a riesgos significativos.

Cuitláhuac García ha enfatizado en repetidas ocasiones la necesidad apremiante de desarrollar infraestructura de almacenamiento. Se exploran opciones como el aprovechamiento de yacimientos agotados o cuencas salinas para incrementar las reservas.

El plan, aún no formalizado, contempla aumentar las reservas a un equivalente de 10 días de consumo, distribuidas regionalmente en el norte, centro y sur del país, con el objetivo de blindar las cadenas de suministro ante posibles interrupciones en Estados Unidos.

INCREMENTO DE LA DEPENDENCIA A FUTURO

Las proyecciones del sector energético apuntan a un incremento continuo en el consumo de gas natural en México en los próximos años, estimándose que podría alcanzar los 11 mil millones de pies cúbicos diarios.

Stephan Mothe, analista de BloombergNEF, advierte que, de mantenerse las tendencias actuales, la dependencia de las importaciones de gas natural de Estados Unidos podría aumentar del 70% actual a entre el 80% y hasta el 34% para 2030, lo que representa un "tema de seguridad nacional".

Si bien existen planes para explorar el desarrollo de campos petroleros no convencionales mediante fractura hidráulica y así aumentar la producción nacional de gas natural, estos proyectos aún se encuentran en fases de análisis de viabilidad técnica y financiera, sin un plan de ejecución concreto.

IMPLICACIONES Y ANÁLISIS

La reciente reducción en el suministro de gas natural desde Estados Unidos pone de manifiesto la fragilidad de la infraestructura energética mexicana y la necesidad de diversificar las fuentes de energía y fortalecer las capacidades de almacenamiento.

La dependencia del 70% del gas natural importado de Estados Unidos no solo representa un riesgo económico, sino también geopolítico y de seguridad nacional, como bien señalan los analistas del sector.

La falta de reservas estratégicas deja a México en una posición vulnerable ante cualquier disrupción en la cadena de suministro, obligando a respuestas reactivas en lugar de proactivas.

EL CAMINO A SEGUIR

Es imperativo que el gobierno mexicano acelere los planes para el desarrollo de infraestructura de almacenamiento de gas natural. La diversificación de proveedores y la exploración de fuentes de energía renovable también son cruciales para reducir la dependencia de un solo país.

La viabilidad técnica de la explotación de gas natural no convencional debe ser acompañada por un plan financiero y de ejecución robusto, que garantice la seguridad energética a largo plazo.

La situación actual exige una visión estratégica y acciones concretas para asegurar un suministro energético estable y confiable para el futuro de México.