El dólar ha regresado a la barrera de los 17 pesos, pero la calma podría ser efímera. Economistas consultados por el banco Citi han lanzado una advertencia: la moneda mexicana podría experimentar una depreciación significativa en los próximos meses y años, revirtiendo la tendencia de fortaleza que ha mostrado recientemente.

La Encuesta Citi de Expectativas, un barómetro clave en el análisis financiero, revela que el consenso entre los expertos apunta a que el tipo de cambio cerrará el año 2026 en alrededor de 18 pesos por dólar. Este pronóstico representa un ajuste al alza respecto a estimaciones previas, reflejando una creciente incertidumbre sobre la estabilidad de la divisa nacional.

Este ajuste en las proyecciones se produce tras un periodo de notable volatilidad. Apenas unas semanas atrás, el peso mexicano sufrió una depreciación acelerada, perdiendo terreno frente al dólar y superando la marca de las 18 unidades. Si bien ha logrado recuperarse parcialmente, la tendencia subyacente genera preocupación entre los analistas.

Las estimaciones de las instituciones financieras consultadas por Citi varían considerablemente, dibujando un panorama de amplios escenarios posibles. El rango de pronósticos para el cierre de 2026 se ubica entre 16.80 y 18.80 pesos por dólar, una diferencia de dos pesos que subraya la divergencia de opiniones sobre la trayectoria futura del tipo de cambio.

Instituciones como Barclays, BNP Paribas, Bx+, Citi, Bank of America, Santander México e Itaú BBA se muestran entre las más optimistas respecto a la fortaleza del peso. Sin embargo, firmas como Masari Casa de Bolsa y Bankaool contemplan escenarios donde la moneda mexicana podría experimentar una depreciación más pronunciada.

Perspectivas a Largo Plazo: 2027 en la Mira

La preocupación no se limita al cierre de 2026. Los especialistas también han elevado sus pronósticos para finales de 2027. El consenso actual espera que el tipo de cambio se sitúe en 18.50 pesos por dólar, un incremento de 50 centavos respecto a las proyecciones de hace quince días. Las expectativas para este horizonte temporal van desde los 17.00 hasta los 19.80 pesos por dólar.

Esto implica que, en el escenario más pesimista proyectado por los analistas, el dólar podría acercarse peligrosamente a la marca de los 20 pesos durante el transcurso de 2027. Este nivel representaría un punto de inflexión significativo y un desafío considerable para la economía mexicana.

Factores de Presión sobre el Peso

Durante septiembre, el peso mexicano se consolidó como una de las monedas con mayor depreciación a nivel global, registrando una caída de aproximadamente 6% frente al dólar. Este desempeño se ha visto influenciado por una serie de factores macroeconómicos, incluyendo las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos y del Banco de México.

El diferencial de tasas de interés entre ambas economías ha alcanzado mínimos históricos, situándose en 250 puntos base. Esta brecha, que históricamente ha favorecido al peso, se ha reducido drásticamente, mermando el atractivo de la inversión en activos mexicanos y presionando a la baja la cotización de la moneda nacional.

Política Monetaria: ¿Estabilidad a la Vista?

Pese a las nuevas presiones sobre el peso, el consenso de los especialistas no anticipa, por el momento, cambios drásticos en la política monetaria del Banco de México. La expectativa mediana es que la tasa de interés de referencia se mantenga en 6.50% hasta finales de 2027.

De los 37 participantes en la encuesta, una mayoría significativa (25) no prevé movimientos en la tasa de interés durante el próximo año. Sin embargo, un grupo menor de seis analistas espera un incremento de 25 puntos base, mientras que otros cinco anticipan un recorte de la misma magnitud. Las estimaciones para el cierre de 2027 oscilan entre 6.0% y 7.25%.

En el contexto económico actual, la decisión de mantener o ajustar la tasa de interés será crucial para la estabilidad del peso. Un diferencial de tasas aún más reducido podría exacerbar las presiones depreciatorias, mientras que un ajuste podría enviar señales mixtas al mercado. La interacción entre la política monetaria local y las decisiones de los bancos centrales globales seguirá siendo un factor determinante en la evolución del tipo de cambio en los próximos meses y años.