COLAPSO EN EL CAMPO

Las exportaciones de aguacate mexicano han registrado una drástica caída del 25% durante la primera mitad de 2026, un golpe severo para uno de los productos agrícolas más emblemáticos del país. Las ventas al exterior sumaron mil 690 millones de dólares entre enero y junio, según datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA). Esta contracción se suma a la reciente suspensión de exportaciones a Estados Unidos, generando una tormenta perfecta para el sector.

El panorama no es exclusivo del aguacate. Las exportaciones de azúcar también sufrieron un retroceso del 10.1%, alcanzando mil 45 millones de dólares, mientras que las berries, otro producto clave, vieron una leve disminución del 0.5%, sumando mil 933 millones de dólares en el mismo periodo.

LAS RAZONES DETRÁS DE LA CAÍDA

El GCMA atribuye este desempeño negativo a una combinación de factores. Por un lado, se señala el endurecimiento de las medidas comerciales impuestas por Estados Unidos, principal mercado para el aguacate mexicano. Por otro lado, se menciona un menor dinamismo en la demanda externa, lo que sugiere una desaceleración económica global o cambios en las preferencias de los consumidores.

La reciente suspensión de exportaciones a Estados Unidos, motivada por supuestas amenazas a inspectores, ha exacerbado la crisis. En respuesta, la administración de Claudia Sheinbaum ha anunciado medidas para reforzar la seguridad en Michoacán, estado clave para la producción y exportación del fruto. Se instalarán al menos 46 bases de operaciones y se desplegarán 228 agentes de la Guardia Nacional, junto con fuerzas federales, para vigilar las rutas de producción y exportación en municipios críticos como Jiquilpan, Tocumbo, Tinguindín, Jacona, Peribán, Tancítaro y Uruapan.

EL IMPACTO EN LA BALANZA AGROALIMENTARIA

Esta contracción en las exportaciones de productos clave ha tenido un efecto directo en la balanza agroalimentaria de México. El superávit de este sector se redujo un 12.1% en el primer semestre de 2026, quedando en 4 mil 533 millones de dólares. Las exportaciones agroalimentarias en su conjunto apenas crecieron un 1.7% anual, sumando 27 mil 811 millones de dólares. En contraste, las importaciones agroalimentarias aumentaron un 4.9%, alcanzando 23 mil 278 millones de dólares.

Este escenario contrasta marcadamente con la balanza comercial total de México, que registró un superávit de 9 mil 857 millones de dólares en el mismo periodo, un incremento del 588.1% respecto al año anterior. Esto sugiere que el dinamismo de otros sectores, como el manufacturero o el energético, está compensando las debilidades del sector agroalimentario.

CERVEZA Y TEQUILA, LOS REYES DE LA EXPORTACIÓN

A pesar de la tendencia general a la baja en productos agrícolas, algunos sectores siguen mostrando fortaleza. La cerveza se mantiene como el principal producto de exportación agroalimentaria, con 3 mil 221 millones de dólares, aunque también registró una caída del 5% anual. El tequila, por su parte, experimentó un crecimiento notable del 21.8%, sumando 2 mil 331 millones de dólares en ventas al exterior.

Las exportaciones de bovino (ganado y carne) también mostraron un avance del 8.1%, alcanzando mil 566 millones de dólares, y el jitomate creció un 2.4%, con mil 455 millones de dólares. Estos productos, junto con la cerveza y el tequila, son los pilares que sostienen las exportaciones agroalimentarias del país.

UN RESPIRO EN JUNIO

Si bien el panorama semestral es preocupante, el mes de junio ofreció un respiro. Las exportaciones agroalimentarias reportaron ventas por 4 mil 635 millones de dólares, un aumento del 7.6% respecto a junio de 2025. Las importaciones crecieron un 4.9%, resultando en un superávit mensual de 589 millones de dólares, un 31.3% mayor al del año anterior. Este repunte puntual podría indicar una posible recuperación, aunque los datos semestrales reflejan una tendencia de desaceleración preocupante.

El contexto de inseguridad en regiones productoras de aguacate, como Michoacán, añade una capa de complejidad a la situación. La violencia y la extorsión han sido factores persistentes que afectan la cadena de suministro y la confianza de los compradores internacionales. Las medidas de seguridad anunciadas por el gobierno buscan mitigar estos riesgos, pero su efectividad a largo plazo aún está por demostrarse.

La dependencia de Estados Unidos como mercado principal para el aguacate mexicano también representa un riesgo inherente. Cualquier cambio en las políticas comerciales o en las regulaciones sanitarias por parte de Washington tiene un impacto inmediato y significativo en la industria. La diversificación de mercados es un desafío pendiente para reducir esta vulnerabilidad.

En el ámbito económico, la caída en las exportaciones de productos agrícolas clave como el aguacate puede tener repercusiones en la economía rural, afectando empleos y el ingreso de miles de familias. La fortaleza de otros sectores como la cerveza y el tequila, así como el dinamismo general de la balanza comercial, son factores positivos que ayudan a compensar estas pérdidas, pero no resuelven el problema de fondo en el sector agrícola.

El futuro del aguacate mexicano en los mercados internacionales dependerá de la capacidad del gobierno y de los productores para abordar de manera efectiva los desafíos de seguridad, diversificar mercados y adaptarse a las cambiantes condiciones de la demanda global. La reciente caída es una señal de alerta que no puede ser ignorada.