La industria turística de México se encuentra en una encrucijada preocupante. Desde principios de año, los empresarios del sector han reportado resultados "mucho peores" de lo esperado, una tendencia que se agudiza ante la perspectiva de un verano con menor afluencia de visitantes internacionales, especialmente de Estados Unidos, el principal mercado emisor.
Un análisis del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible (STARC) revela una caída significativa en la oferta de asientos de avión hacia los principales destinos vacacionales del país. Para el periodo julio-agosto, se estima una disminución del 21.5% en la conectividad aérea con Estados Unidos, lo que se traduce en la pérdida de cerca de 989 mil asientos.
Antonio Cosío, presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), expresó la inquietud del sector ante este "estancamiento con tendencia negativa del viajero internacional y la reducción en el gasto promedio". La meta, señaló, es revertir esta situación para atraer más turistas y asegurar que cada visitante genere una mayor derrama económica.
La preocupación se intensifica al observar que los estadounidenses continúan viajando, pero México ha perdido terreno frente a otros destinos. Antes de la pandemia, el país captaba al 22% de los viajeros estadounidenses; para mayo de este año, esa cifra se redujo al 19.1%. Durante la pandemia, México llegó a captar el 44% de estos viajeros, una oportunidad que, según los empresarios, no se supo capitalizar para retenerlos.
Actualmente, los estadounidenses que salen de su país optan cada vez más por destinos asiáticos o europeos, dejando a México rezagado en la preferencia vacacional.
La Tormenta Perfecta del Turismo Mexicano
La situación actual se describe como una "tormenta perfecta" para el turismo en México. Diversos factores convergen para desincentivar el viaje hacia las playas mexicanas y otros centros vacacionales.
Uno de los elementos clave es el encarecimiento del combustible a nivel global, exacerbado por conflictos internacionales como la guerra en Medio Oriente. Este aumento en los costos del combustible se traslada directamente al precio de los boletos de avión, haciendo que viajar a México sea menos atractivo económicamente.
Francisco Madrid, director general del STARC de la Universidad Anáhuac Cancún, añade a la lista de preocupaciones el sargazo, la fortaleza del peso mexicano frente al dólar y la creciente competencia de otros destinos. "Estamos lejos de los presupuestos de los convertidores, la falta de asientos. Tenemos un mercado que está sufriendo", afirmó.
La suma de estos factores está provocando que México pierda aproximadamente 60 mil viajeros internacionales por mes. Adicionalmente, la apreciación del peso mexicano significa que los turistas que sí llegan gastan menos en promedio, lo cual no es ideal para la economía turística del país.
Factores Internos y Quiebras Aéreas
Alik García, subdirector de Análisis Bursátil en VALMEX Casa de Bolsa, señala que la política antimigratoria promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tenido un impacto negativo en la demanda del mercado transfronterizo, un segmento crucial durante el verano.
Además, el cese de operaciones de aerolíneas de bajo costo, como Spirit, ha mermado la oferta de asientos y frecuencias. Las aerolíneas restantes han adoptado una postura más cautelosa en cuanto a la apertura de nuevas rutas y la programación de vuelos.
Para los meses de julio y agosto, aerolíneas como American Airlines y United Airlines han eliminado cientos de miles de asientos en rutas hacia destinos mexicanos. La salida de Spirit, en particular, dejó un vacío de 165 mil asientos solo para el Caribe mexicano durante este periodo.
El sector turístico mexicano enfrenta así un panorama desafiante, donde la pérdida de conectividad aérea, la competencia internacional y factores internos como la percepción de seguridad y la fortaleza de la moneda, amenazan con erosionar la posición del país como destino vacacional preferido por los estadounidenses.