La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha lanzado una propuesta significativa que busca reescribir un capítulo de la historia geográfica del país: el cambio de nombre del histórico Paso de Cortés, ubicado estratégicamente entre los imponentes volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.

En un acto público celebrado en el estado de Puebla, la mandataria anunció su deseo de que este emblemático lugar deje de ser conocido como Paso de Cortés para adoptar la denominación de ‘Paso de los Pueblos Indígenas’. La justificación de Sheinbaum se basa en un profundo reconocimiento histórico: "por aquí pasaron los pueblos mucho antes", afirmó, subrayando la presencia y el tránsito de las comunidades originarias en la región desde tiempos inmemoriales, previo a la llegada de los conquistadores españoles.

Un Gesto Hacia la Reivindicación Indígena

La propuesta de la Presidenta no surge en un vacío, sino que se enmarca dentro de una política gubernamental más amplia orientada a la reivindicación de la memoria de las comunidades originarias y a la revisión crítica de los símbolos asociados a la conquista española. Este esfuerzo por honrar el legado indígena ha sido una constante en la agenda de la administración actual.

Recordando los eventos históricos, Sheinbaum contextualizó su propuesta al mencionar que Hernán Cortés transitó por este paso en su camino hacia Tenochtitlan. Este trayecto ocurrió tras la sangrienta matanza de Cholula en 1519, un episodio que precedió en casi dos años a la caída de la capital azteca y la consumación de la conquista en 1521. Al proponer el nuevo nombre, la mandataria busca honrar a quienes habitaron y transitaron estas tierras mucho antes de la llegada europea.

Antecedentes de una Política de Memoria

Esta iniciativa de renombrar el Paso de Cortés se suma a otras acciones emprendidas por el gobierno mexicano para revalorizar la historia y la identidad de los pueblos originarios. Un precedente notable ocurrió en 2023, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador impulsó el cambio de denominación del llamado ‘Mar de Cortés’ por el de ‘Golfo de California’, buscando desvincular el nombre de la figura del conquistador.

La propia Presidenta Sheinbaum ha sido una figura clave en esta agenda de memoria histórica. Durante su gestión como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, promovió la transformación de la avenida Puente de Alvarado en la Calzada México-Tenochtitlan. Asimismo, respaldó la modificación de los nombres de la Plaza y el Árbol de la Noche Triste a Plaza y Árbol de la Noche Victoriosa, un cambio simbólico que buscaba reconocer la resistencia indígena frente a la invasión española.

La Conquista y sus Cicatrices

Como Presidenta, Sheinbaum ha mantenido una postura firme en cuanto a la revisión de la narrativa histórica de la conquista. En 2024, enfatizó que el 12 de octubre no debería ser conmemorado como el Día de la Raza o de la Hispanidad, sino como una jornada de resistencia indígena. Argumentó que la llegada de los españoles significó, para muchas comunidades originarias, un periodo de sometimiento e incluso de aniquilación.

Esta perspectiva histórica ha sido un tema recurrente en sus declaraciones. En febrero de 2025, reiteró la necesidad de que España ofrezca disculpas por las "atrocidades" cometidas durante la conquista, vinculando esta revisión histórica con la urgencia de erradicar el racismo, un fenómeno que, según sus palabras, tiene raíces profundas en la época colonial y persiste hasta nuestros días.

Relaciones Diplomáticas y Memoria Histórica

La relación entre México y España ha estado marcada por esta tensión histórica. En 2019, el gobierno mexicano solicitó formalmente a la Corona española que ofreciera disculpas por los agravios de la conquista. Sin embargo, en junio de 2026, la Presidenta Sheinbaum recibió al rey Felipe VI en México, un encuentro que se interpretó como un paso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, a pesar de las diferencias históricas aún no resueltas.

La propuesta de renombrar el Paso de Cortés es, en este contexto, un acto cargado de simbolismo. Representa un esfuerzo por parte del gobierno mexicano para reescribir la historia desde una perspectiva que prioriza las voces y la memoria de los pueblos originarios, reconociendo su presencia ancestral y su resistencia frente a los procesos de colonización. Este cambio, de concretarse, no solo alteraría un nombre geográfico, sino que también enviaría un poderoso mensaje sobre la identidad y los valores que la actual administración busca promover en el país.

El Legado de los Pueblos Originarios

La iniciativa de la Presidenta Sheinbaum resuena con la creciente demanda de reconocimiento y justicia para los pueblos indígenas en México y en toda América Latina. Históricamente, estos pueblos han sido marginados y sus contribuciones a la conformación de las naciones han sido a menudo minimizadas o ignoradas en los relatos oficiales.

El Paso de Cortés, como punto geográfico de tránsito histórico, se convierte ahora en un escenario para la reflexión sobre quiénes son los verdaderos protagonistas de la historia de México. Al proponer su renombramiento, Sheinbaum no solo busca honrar a los pueblos indígenas, sino también desafiar las narrativas eurocéntricas que han dominado la interpretación del pasado.

Implicaciones y Reacciones Esperables

Este tipo de propuestas suelen generar debates intensos. Por un lado, se espera un fuerte respaldo por parte de organizaciones indígenas, historiadores críticos de la conquista y sectores de la sociedad civil que abogan por la descolonización de la memoria histórica. Para ellos, el cambio de nombre sería un acto de justicia simbólica largamente esperado.

Por otro lado, es previsible que la propuesta genere resistencias o críticas. Algunos sectores podrían argumentar que se trata de una revisión histórica innecesaria o que busca generar divisiones. Otros podrían cuestionar la pertinencia de cambiar nombres geográficos con arraigo histórico, independientemente de su connotación. Sin embargo, la administración Sheinbaum ha demostrado una voluntad clara de confrontar estos legados históricos y de promover una narrativa más inclusiva y representativa de la diversidad cultural de México.

El Futuro de la Nomenclatura Histórica

La propuesta de la Presidenta Sheinbaum abre la puerta a una posible revisión más amplia de la nomenclatura geográfica y de los monumentos en México. Si el 'Paso de los Pueblos Indígenas' se convierte en la nueva denominación oficial, podría sentar un precedente para que otros lugares que llevan nombres asociados a la conquista o a figuras controvertidas sean reconsiderados bajo una luz crítica y reivindicativa.

En última instancia, la iniciativa de Sheinbaum es un reflejo de un esfuerzo continuo por construir un México que reconozca y celebre la riqueza de sus raíces indígenas, honrando la memoria de quienes habitaron estas tierras mucho antes de la llegada de los europeos y asegurando que su legado sea parte fundamental de la identidad nacional.