La Liga MX ha sellado el destino de la competencia tal como la conocíamos. Con la publicación oficial de su Reglamento de Competencia, se ha confirmado lo que muchos temían: a partir de la temporada 2026-2027, el anhelado ascenso y el temido descenso desaparecerán por completo.

El Artículo 35 del nuevo reglamento es categórico: "a partir de la temporada 2026-2027, los clubes que integran Liga MX no descenderán a Expansión MX; asimismo, los clubes de Expansión MX no ascenderán a la Liga MX". Esta medida rompe de tajo la posibilidad de que equipos de la división de plata puedan ganarse su lugar en la máxima categoría a través del mérito deportivo, y al mismo tiempo, elimina la presión del descenso para los clubes de la Liga MX.

Un Cambio Radical en la Estructura Deportiva

Este cambio representa una modificación profunda en la filosofía y la estructura del futbol mexicano. Históricamente, el ascenso y descenso han sido pilares fundamentales que inyectan emoción, competencia y oportunidades para clubes con menor presupuesto pero con un gran desempeño en la cancha. La eliminación de esta dinámica plantea interrogantes sobre el futuro de la motivación y la competitividad en ambas divisiones.

El reglamento anterior, correspondiente a la temporada 2025-2026, aún contemplaba el descenso, aunque de forma limitada, y hacía referencia al pago al extinto Fondo de Estabilización de los Clubes por parte de los últimos lugares de la tabla de cocientes. Ahora, la tabla de cocientes, que otrora dictaba el destino de los equipos, se mantendrá "para fines estadísticos", perdiendo su relevancia como herramienta de castigo o recompensa deportiva.

Un Legado de Ascensos y Descensos

La historia reciente de la Liga MX ha estado marcada por momentos dramáticos ligados al ascenso y descenso. Jaguares de Chiapas, en 2017, fue el último equipo en descender deportivamente, abriendo la puerta a Lobos BUAP. En 2018, el descenso se suspendió temporalmente con la idea de expandir la liga, aunque Cafetaleros de Tapachula ganó su derecho a ascender, no cumplió con los requisitos. Lobos BUAP, a pesar de terminar último, evitó el descenso pagando una multa, y su franquicia eventualmente dio paso a los Bravos de Juárez.

En 2019, Atlético San Luis fue el último en ascender deportivamente, lo que llevó a una liga temporal de 19 equipos. Posteriormente, la desafiliación de los Tiburones Rojos de Veracruz por incumplimientos financieros normalizó el número de equipos en 18. La pandemia de COVID-19 extendió la pausa del ascenso y descenso por cinco años, durante los cuales Mazatlán FC ocupó el lugar de Monarcas Morelia, y posteriormente, el Atlante regresó a la primera división mediante la compra de una plaza.

La Batalla Legal y el Futuro Incierto

La posibilidad de un regreso al ascenso deportivo se vio mermada en septiembre de 2025, cuando el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) rechazó la apelación de seis clubes de la Liga de Expansión MX que buscaban reinstaurar el sistema tras la temporada 2026. Esta decisión judicial parece haber allanado el camino para la oficialización de la medida que hoy conocemos.

La eliminación del ascenso y descenso plantea un escenario donde los clubes de la Liga MX podrían operar con menor presión deportiva, enfocándose quizás más en la consolidación de sus proyectos y en la rentabilidad. Para los clubes de la Expansión MX, sin embargo, se cierra una vía crucial de crecimiento y aspiración, obligándolos a buscar otras estrategias para alcanzar la élite del futbol mexicano, como la compra de franquicias, una práctica que ya ha sido recurrente.

Implicaciones y Reacciones

Analistas deportivos señalan que esta decisión podría tener diversas consecuencias. Por un lado, podría estabilizar financieramente a los clubes de la Liga MX, evitando descensos que impactan directamente en sus ingresos y valor de mercado. Por otro lado, podría desincentivar la competencia en la parte baja de la tabla, restando dramatismo a ciertas fases del campeonato.

La afición, que a menudo vive con intensidad la lucha por la permanencia o la gloria del ascenso, podría ver mermado su interés en algunos partidos. La falta de consecuencias deportivas directas para los últimos lugares de la tabla de cocientes, ahora relegada a fines estadísticos, elimina un componente clave de la narrativa futbolística.

El debate sobre la pertinencia de esta medida seguramente continuará. Mientras algunos directivos argumentan que busca fortalecer la estructura económica de la liga y atraer inversiones, otros critican que se sacrifica la esencia competitiva del deporte en favor de intereses comerciales y de estabilidad para los clubes ya establecidos.

La Liga MX, en su búsqueda por modernizarse y consolidarse en el panorama internacional, ha tomado una decisión que redefine su identidad. El futuro dirá si esta apuesta por la estabilidad y la eliminación del riesgo deportivo resultará en una liga más fuerte y atractiva, o si marcará el inicio de una era de menor pasión y competencia genuina.

La temporada 2026-2027 se perfila como el inicio de una nueva era, una donde la gloria y el fracaso deportivo en términos de permanencia o ascenso ya no serán parte del guion. La pelota seguirá rodando, pero las reglas del juego han cambiado drásticamente.