La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha delineado un panorama para 2027 en el que se anticipa la eliminación total de los subsidios y descuentos aplicados a las cuotas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que gravan las gasolinas Magna, Premium y el diésel. Esta decisión se fundamenta en la expectativa de un mercado petrolero global más estable, lo que, de concretarse, permitiría fortalecer la recaudación tributaria y contribuir significativamente al ajuste fiscal del país.
El documento oficial, titulado "Renuncias Recaudatorias 2026", proyecta que durante el presente año, marcado por un incremento en los precios del petróleo a nivel internacional, en gran medida exacerbado por el conflicto en Medio Oriente, el gobierno mexicano ha recurrido a la aplicación de descuentos en las cuotas del IEPS. Estos estímulos, implementados desde marzo pasado, buscan mitigar el impacto de las alzas en los precios de los combustibles para los consumidores finales, especialmente en la gasolina Magna y el diésel, que son los de mayor demanda en el país. Se estima que solo en 2026, la renuncia recaudatoria por estos subsidios ascenderá a 19,044 millones de pesos, equivalentes al 0.51% del Producto Interno Bruto (PIB).
La gasolina Magna representa actualmente el 42% de las ventas internas de Petróleos Mexicanos (Pemex), seguida por el diésel con un 28% y la gasolina Premium con un 13.7%. Estos combustibles son esenciales para la movilidad particular, el transporte público y la logística de mercancías, y sus precios se han mantenido bajo observación, con referencias actuales de 24 pesos para la gasolina regular y 27 pesos para el diésel.
Sin embargo, para el año 2027, las proyecciones de Hacienda, bajo la dirección de Édgar Amador Zamora, apuntan a que estos apoyos fiscales se reducirán a cero. La premisa es que la estabilización de los precios del petróleo, derivada de una menor tensión geopolítica, hará innecesaria la intervención gubernamental a través de subsidios. "Hacienda está pensando en que ya no va a haber estos estímulos, porque se espera que no haya conflictos geopolíticos; alteraciones al precio del petróleo, entonces no va a necesitar de otorgar estímulos fiscales", explicó José Clavellina, director de Investigación del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria.
Históricamente, la política de estímulos al IEPS ha sido una herramienta utilizada por el gobierno para suavizar las fluctuaciones en los precios de los combustibles. Cuando los precios internacionales del crudo se disparan, Hacienda recurre a estos subsidios para evitar que los precios al público registren alzas abruptas, lo que se traduce en una menor recaudación fiscal. Por el contrario, en escenarios de estabilidad o descenso en los precios del petróleo, el gobierno tiende a retirar estos estímulos, permitiendo que la recaudación por concepto de IEPS aumente, lo cual es un factor positivo para las finanzas públicas, especialmente en un contexto donde se busca reducir el déficit fiscal.
Arturo Carranza, analista energético, subraya la importancia de esta política fiscal. "Por ahora, existe la incertidumbre de la resolución del conflicto, entonces se espera que los mercados absorban esa incertidumbre y operen con una estabilidad razonable, para gradual y progresivamente ver una tendencia a la baja en los precios, porque la oferta permanece en niveles estables y puede satisfacer la demanda", comentó Carranza, refiriéndose a la situación actual y las expectativas a futuro.
La eliminación de los subsidios al IEPS en 2027, si se materializa, representaría un cambio significativo en la política de precios de los combustibles en México. Si bien podría generar preocupación entre los consumidores por un potencial aumento en los precios, desde la perspectiva fiscal, significaría un impulso importante para los ingresos del gobierno. La recaudación adicional podría destinarse a financiar programas sociales, inversión en infraestructura o a la reducción de la deuda pública.
El contexto internacional juega un papel crucial en estas proyecciones. La volatilidad en los mercados petroleros, influenciada por tensiones geopolíticas como el conflicto entre Irán y Estados Unidos, ha sido el principal motor detrás de la activación de los subsidios en los últimos meses. La expectativa de una resolución o al menos una estabilización de estos conflictos es lo que lleva a Hacienda a prever un escenario sin necesidad de estímulos fiscales.
La dependencia de la economía mexicana de los precios del petróleo es un factor constante. Los ingresos fiscales, la balanza comercial y la inflación están intrínsecamente ligados a la cotización del crudo. Por ello, las decisiones sobre el manejo de los subsidios a los combustibles tienen un impacto directo y multifacético en la economía nacional.
Analistas señalan que la eliminación de estos subsidios podría tener un efecto inflacionario a corto plazo, especialmente en el transporte y la logística, lo que podría repercutir en el precio de otros bienes y servicios. Sin embargo, a mediano y largo plazo, la mayor recaudación fiscal podría permitir al gobierno tener un mayor margen de maniobra para implementar políticas de desarrollo económico y social.
La administración actual ha mostrado un compromiso con la disciplina fiscal, buscando sanear las finanzas públicas tras periodos de gasto elevado. La eliminación de los subsidios al IEPS se alinea con esta estrategia, al tiempo que se espera que el mercado petrolero ofrezca condiciones más favorables para no presionar el bolsillo de los ciudadanos.
En resumen, la decisión de Hacienda de proyectar la eliminación de los subsidios a las gasolinas y el diésel para 2027 es una apuesta por la estabilidad del mercado petrolero y por el fortalecimiento de las finanzas públicas. Será fundamental observar la evolución de los precios del crudo y las condiciones geopolíticas para determinar si esta previsión se convierte en una realidad y cuáles serán sus implicaciones para la economía mexicana y sus habitantes.