La Ciudad de México se despide de una de sus joyas culturales y educativas: la Megapantalla IMAX del Papalote Museo del Niño. Este emblemático espacio, que desde 1993 ofreció una ventana inmersiva al conocimiento a través de documentales espectaculares, ha cerrado sus puertas de manera definitiva, marcando el fin de una era para millones de visitantes que vivieron experiencias inolvidables.
Un Legado de Inmersión Científica
Desde su inauguración el 5 de noviembre de 1993, la Megapantalla IMAX se consolidó como uno de los pilares del Papalote Museo del Niño. Con una impresionante superficie de 408 metros cuadrados, esta sala no era un cine convencional; era un portal a mundos insospechados. Diseñada para acercar la ciencia, la naturaleza y la exploración espacial al público, su formato gigante y su tecnología de vanguardia para la época revolucionaron la forma de aprender y asombrarse.
La experiencia IMAX permitía a los espectadores sentirse transportados al abismo del océano, surcar el cosmos, adentrarse en la exuberancia de las selvas o presenciar la furia de los volcanes. Los documentales, producidos específicamente para este formato, cobraban vida gracias a una pantalla de dimensiones colosales y un sistema de proyección de alta resolución. El sonido envolvente complementaba la inmersión visual, creando una atmósfera única que dejaba una huella imborrable en cada asistente.
Para incontables niños y adultos, la Megapantalla IMAX representó su primera incursión en el cine inmersivo, una experiencia que décadas después se popularizaría con las salas digitales y los formatos premium. Durante casi treinta años, este espacio fue testigo del asombro de millones de personas, incluyendo a miles de estudiantes de todo el país que integraban la visita a la sala como parte fundamental de su formación educativa.
Además de las proyecciones regulares, la sala albergó funciones especiales, festivales de cine y colaboraciones con instituciones científicas de renombre, tanto nacionales como internacionales. Estas actividades reforzaron la misión del Papalote: despertar la curiosidad científica a través de experiencias interactivas y memorables.
El Fin de una Era Tecnológica
La decisión de cerrar la Megapantalla IMAX, anunciada en octubre de 2023, responde principalmente a la obsolescencia de la tecnología que la hacía funcionar. Tras casi tres décadas de operación continua, los equipos de proyección basados en película de 70 milímetros, que ofrecían una calidad de imagen superior a la del cine tradicional de su tiempo, llegaron al final de su vida útil.
El museo explicó que la fabricación de estos equipos se ha detenido, haciendo cada vez más difícil la obtención de nuevas producciones adaptadas a este formato. A esta situación se suma la conclusión del contrato de colaboración entre el Papalote y la compañía IMAX, un factor determinante para el cese de operaciones de la sala.
Transformación y Nuevas Experiencias
Ante este panorama, el Papalote Museo del Niño ha anunciado que la zona de la Megapantalla será transformada. El objetivo es dar paso a nuevas experiencias que se alineen con el modelo educativo del museo y las tecnologías audiovisuales contemporáneas. Esta renovación busca mantener al Papalote a la vanguardia de la divulgación científica y el entretenimiento educativo.
Si bien la Ciudad de México ya no contará con la experiencia IMAX de 70 milímetros, el legado de la Megapantalla perdurará en la memoria colectiva. Para aquellos que aún deseen experimentar el formato IMAX, existe una opción en el país: la pantalla Megapantalla IMAX GT Dual Laser 4K ubicada en Monterrey.
Esta sala en la capital de Nuevo León ofrece la posibilidad de disfrutar de producciones actuales, como el nuevo filme de Christopher Nolan, aunque a un costo promedio de 200 pesos por persona. La existencia de esta pantalla en Monterrey subraya la transición tecnológica que vive el formato IMAX, migrando hacia sistemas digitales de mayor resolución y versatilidad.
El cierre de la Megapantalla IMAX del Papalote no es solo el fin de una sala de cine, sino el cierre de un capítulo importante en la historia de la divulgación científica y el entretenimiento en México. Representa la inevitable marcha del progreso tecnológico y la adaptación de las instituciones culturales a los nuevos tiempos, buscando siempre ofrecer experiencias enriquecedoras y vanguardistas a sus visitantes.
La nostalgia por la experiencia única que ofrecía la Megapantalla es palpable, pero la promesa de nuevas tecnologías y experiencias en el mismo espacio del Papalote Museo del Niño genera expectativa. El museo reafirma su compromiso de ser un faro de conocimiento y asombro, adaptándose a los cambios para seguir inspirando a las futuras generaciones de científicos, exploradores y curiosos.