En el panorama industrial de México, dos siderúrgicas emblemáticas presentan realidades diametralmente opuestas, pintando un cuadro de contrastes que resalta lo que está en juego para el sector productivo del país. Por un lado, Altos Hornos de México (AHMSA), otrora un gigante bajo el mando de Alonso Ancira en Monclova, Coahuila, se encuentra en una prolongada crisis, buscando desesperadamente una salida que permita su rescate y la reactivación económica de una región entera. En el otro extremo, Ternium, bajo la dirección de Máximo Vedoya, no solo celebra dos décadas de cotizar en la Bolsa de Nueva York, sino que también se prepara para una ambiciosa expansión industrial en Nuevo León, demostrando una salud financiera y una visión de futuro envidiables.
El destino de AHMSA pende de un hilo. La fecha límite para que Construcciones e Ingenierías Electromecánicas (CIESA), liderada por José Arturo Domínguez Arteaga, presente una garantía de seriedad por 56.3 millones de dólares, como respaldo a su oferta de compra de mil 400 millones de dólares, se acerca. Sin embargo, la competencia no se detiene, y actores como Banca Afirme de Villarreal y Cargill Financial, acreedores garantizados, analizan la formación de un consorcio para presentar su propia propuesta. La jueza Ruth Haggi Huerta García ha sido firme al rechazar una ampliación del plazo solicitado por CIESA, quien argumentó la necesidad de más tiempo para evaluar las condiciones físicas y financieras de la empresa.
La posibilidad de un rescate para AHMSA sigue latente, pero la cautela prevalece. Tras años de inactividad, deudas acumuladas y un impacto devastador en miles de trabajadores, la prioridad absoluta es asegurar un comprador con recursos comprobables y la capacidad probada para reactivar la operación de la planta. La oferta de compra existe, pero su concreción aún es incierta. Mientras tanto, la ciudad de Monclova continúa sufriendo las consecuencias del cese de operaciones, una situación ante la cual el gobierno del estado se muestra impotente.
En marcado contraste, Ternium se erige como un faro de éxito y crecimiento. La reciente celebración de sus 20 años cotizando en la Bolsa de Nueva York bajo la clave TX, coincidió con el anuncio de una inversión monumental de 4 mil millones de dólares destinada a la expansión de su Centro Industrial de Pesquería, en Nuevo León. Este centro, reconocido por su vanguardia tecnológica, no tiene nada que envidiar a instalaciones de cualquier parte del mundo, y se prepara para una nueva etapa que promete consolidar su liderazgo.
El proyecto de expansión de Ternium avanza a paso firme, contemplando la construcción de una acería con una capacidad de producción de 2.6 millones de toneladas de acero de bajas emisiones. Se prevé que esta nueva instalación entre en operación durante el primer trimestre de 2027, no solo fortaleciendo la capacidad productiva de la empresa, sino también atendiendo las exigentes demandas de sectores clave como el automotriz. La diferencia entre ambas realidades es abismal: mientras en Coahuila se intenta una carrera contra el tiempo para revivir una empresa paralizada, en Nuevo León se apuesta decididamente por la tecnología de punta, una capacidad productiva robusta y capital de inversión a largo plazo.
Este contraste ofrece una lección clara para la industria siderúrgica nacional: la necesidad imperante de financiamiento sólido, un entorno de certidumbre jurídica y operativa, y una disciplina corporativa férrea. Si AHMSA logra, contra todo pronóstico, volver a operar, no solo significará el rescate de una compañía, sino una oportunidad invaluable para la recuperación de empleos y la revitalización de la actividad económica en una región que ha sufrido enormemente. Por otro lado, Ternium se consolida como un ejemplo a seguir, un testimonio del trabajo arduo y la visión estratégica que posicionan a una empresa en la senda del éxito sostenido.
En el ámbito financiero y bursátil, la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB), presidida por Álvaro García, celebró recientemente su encuentro en Cancún. El evento contó con la presencia de Ángel Cabrera, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), cuya cercanía con los regulados ha sido destacada por facilitar el intercambio de ideas y el conocimiento mutuo. Durante la convención, se discutió la importancia del compromiso de intermediarios e inversionistas institucionales para impulsar la profundidad y liquidez del mercado de valores en beneficio de las empresas mexicanas.
Uno de los temas centrales de la conversación fue la primera emisión simplificada, que pronto tendrá su campanazo en la Bolsa Mexicana de Valores, bajo la dirección de Jorge Alegría. Este nuevo esquema busca poner a prueba la capacidad del mercado para atraer nuevos emisores y diversificar las opciones de financiamiento disponibles. La reducción de tiempos en estas operaciones es un componente clave que se espera impulse la participación de más empresas.
Previo a la convención, las principales agencias calificadoras revisaron la situación de diversas instituciones financieras. En el segmento de casas de bolsa, GBM, liderada por Pedro de Garay, mantiene su calificación de corto plazo ML A-1.mx otorgada por Moody’s, aunque se observa una tendencia a la baja en su índice de capitalización, que pasó de 23.2% a 14.2%, manteniéndose aún por encima del mínimo regulatorio de 10.5%. En el segmento de grandes instituciones, Credit Suisse México, bajo la dirección de Fernando Vita, conserva la máxima calificación HR AAA de HR Ratings, respaldada por UBS y un índice de capitalización robusto. BTG Pactual Casa de Bolsa, encabezada por Joaquín López-Dóriga, ha visto mejorar su calificación a HR AA+, principalmente debido al respaldo de su matriz brasileña.
La simplificación de procesos en el mercado bursátil abre una puerta prometedora para la industria financiera mexicana, y será interesante observar quiénes serán los próximos en aprovechar estas nuevas oportunidades para el crecimiento y la expansión.