El panorama digital mexicano está experimentando una transformación demográfica radical. Mientras el mercado para los jóvenes roza la saturación, los adultos mayores, particularmente aquellos mayores de 75 años, están emergiendo como la nueva fuerza dominante en el uso de internet. Este fenómeno, lejos de ser un dato menor, representa una oportunidad de negocio mayúscula y, al mismo tiempo, un llamado de atención sobre las barreras de acceso y el persistente edadismo digital.

Los datos más recientes de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025 son contundentes: la proporción de personas de 75 años y más que utilizan internet ha experimentado un crecimiento exponencial. En tan solo una década, esta cifra pasó de un modesto 3.0% a un impresionante 30.3%. Esto significa que su presencia en el ciberespacio se ha multiplicado por diez, un ritmo de adopción que supera con creces al de cualquier otro grupo etario en el país.

Este vertiginoso ascenso contrasta marcadamente con la situación de los segmentos más jóvenes. En 2025, el grupo de entre 15 y 24 años ya registraba un 97.6% de penetración de internet. Con la gran mayoría de la juventud ya conectada, el margen para captar nuevos usuarios en este sector es mínimo. Por ello, la verdadera frontera de expansión digital se encuentra ahora en un público que, hasta hace poco, había sido en gran medida ignorado por el mercado tecnológico.

Desde una perspectiva empresarial, este escenario es una mina de oro. Alberto Saracho, director de Soy+, una plataforma enfocada en mayores de 50 años, señala que este grupo demográfico no solo está creciendo en número, sino que posee un valor económico estratégico. Con un promedio de 65% más tiempo libre que otros segmentos, los adultos mayores representan un mercado atractivo para una amplia gama de servicios, desde entretenimiento y viajes hasta soluciones de salud.

El sector de la salud digital, en particular, muestra un potencial de retorno significativo. La ENDUTIH revela que la confianza en las compras en línea está permeando a este segmento, con un 23.7% de los usuarios reportando haber adquirido artículos relacionados con la salud a través de internet. Sin embargo, para capitalizar esta oportunidad, las empresas deben enfrentar y superar el llamado “edadismo digital”.

El edadismo digital se manifiesta como una forma de discriminación que surge cuando las plataformas y servicios en línea se diseñan sin considerar las necesidades específicas de las personas mayores. Esto resulta en interfaces poco accesibles que, inadvertidamente, excluyen a millones de usuarios de servicios básicos, simplemente porque los diseños actuales están pensados casi exclusivamente para los nativos digitales.

Rodrigo Partida Zermeno, director de estrategia de usuario en la firma de desarrollo tecnológico Wizeline, explica que la tendencia a centrar los estudios de usuario en la población joven provoca que las decisiones de diseño repliquen sus hábitos y preferencias. Esto, inevitablemente, deja fuera a aquellos usuarios que requieren interfaces y experiencias de usuario distintas, adaptadas a sus capacidades y limitaciones.

A pesar de estos obstáculos, los adultos mayores están demostrando una notable capacidad de adaptación. Partida subraya la importancia de “separar la edad de la alfabetización digital”, ya que cada vez es más común encontrar a personas de 60 o 70 años que manejan smartphones, redes sociales y aplicaciones de movilidad con soltura.

El smartphone se ha consolidado como la principal herramienta de acceso a internet para este grupo. De hecho, el 97.3% de los usuarios de internet en este rango de edad se conecta a través de un teléfono celular inteligente. No obstante, el envejecimiento trae consigo retos físicos que la tecnología debe abordar de manera proactiva.

La encuesta de la ENDUTIH revela datos preocupantes: entre los usuarios de celular con dificultades, el 61.4% reportó problemas para ver, incluso utilizando lentes, mientras que un 32.4% mencionó alguna dificultad motriz. Un diseño tecnológico que ignore estas realidades está condenado a no conectar con este segmento de la población.

La urgencia de adaptarse a esta realidad demográfica es innegable. Las proyecciones indican que para el año 2050, más del 20% de la población mexicana tendrá 60 años o más. Ignorar a este grupo hoy significa darle la espalda al que, en pocas décadas, será el segmento de consumo más grande de la pirámide poblacional del país.

Mireia Fernández-Ardèvol, investigadora de la Universitat Oberta de Catalunya, identifica tres elementos críticos que perpetúan un círculo vicioso de exclusión: los estereotipos y autoestereotipos, la falta de datos específicos y la inadaptación del diseño. Además, señala un problema de percepción en la forma en que se presentan los datos sobre las personas mayores.

Generalmente, la información tiende a hacer un “énfasis excesivo en aspectos sanitarios”, lo que fomenta una imagen de los adultos mayores exclusivamente como pacientes. Esto, a su vez, obvia su papel como contribuyentes, viajeros y consumidores de servicios culturales, a pesar de que también desean disfrutar de actividades de ocio y cultura, no solo de servicios médicos.

En conclusión, la creciente presencia de adultos mayores en el mundo digital es un fenómeno que demanda una respuesta integral. Las empresas y desarrolladores tecnológicos tienen la oportunidad de innovar y crear soluciones verdaderamente inclusivas, mientras que los gobiernos y la sociedad deben trabajar para desmantelar las barreras del edadismo digital y asegurar que nadie se quede atrás en la era de la conectividad.